Juan Carlos García
30 mayo, 2017

Corría el año 1987 cuando los ingenieros y diseñadores de Suzuki se plantearon la concepción de un automóvil que marcó una nueva tendencia. Han pasado 30 años desde que Suzuki decidió crear el Vitara, apostando por un diseño y tipología de automóvil absolutamente innovador por aquel entonces. Un año después, en 1988, el Vitara llegó al mercado para convertirse en el primer SUV moderno de la historia. Este todoterreno ya aunaba las características de los actuales triunfadores del mercado: diseño atractivo, carrocería elevada y compacta, peso ligero, comportamiento intachable en carretera y ágil en cuidad, y buenas capacidades para desenvolverse fuera del asfalto.

En la actualidad, los SUV han conquistado el corazón del público y son el tipo de automóvil más deseado y que marca tendencias. Esto se nota en sus cifras de ventas y en la proliferación de nuevos modelos, pues la mayoría de los fabricantes se han sumado a la nueva moda. Suzuki lleva 30 años explorando ese camino y el Vitara puede presumir de una sólida historia a sus espaldas, con una archi-probada fiabilidad y un desarrollo continuo que nos ha llevado hasta el Vitara de hoy en día, la cuarta generación de este modelo.

Los ingenieros y diseñadores de Suzuki fueron unos visionarios a finales de los `80 del pasado siglo, creando un automóvil que sentó las bases del concepto SUV tan de moda hoy en día. Durante su presentación oficial, en el Salón del Automóvil de Tokio de 1988, el Vitara sorprendió por su atrevida filosofía, que desafiaba los segmentos, categorías y convenciones de su época. Suzuki no tuvo miedo de fusionar varias tipologías de vehículos en un solo automóvil, que reunía lo mejor de varios mundos. Por un lado, era un auto robusto de capacidad off-road, pero esas aptitudes y capacidades no suponían un lastre a la hora de circular en cuidad y carretera. En ese entorno, a su privilegiada posición de conducción elevada, sumaba un comportamiento sano, ágil y eficaz; un gran confort y calidad de marcha; y un tacto suave de conducción; mucho más parecidos todos ellos a los de un turismo que a los de un áspero todoterreno. Desde el primer vistazo, con su compacta carrocería tres puertas el Vitara no tenía nada que ver con los voluminosos 4×4 que ya estaban en el mercado. Su identidad partía de unas líneas relajadas que le conferían un diseño atractivo y urbanista que, al mismo tiempo, se mezclaba con el músculo que aportaban otros elementos más camperos de su carrocería, tales como su icónico portón trasero en el que iba anclada la rueda de repuesto. Sin olvidar su techo, de lona o fibra, que permitía dejar al descubierto las plazas traseras.

Acababa de empezar la historia del Vitara, que en sus inicios destacaba por ser el más ligero de los todoterrenos del mercado. Con un motor de gasolina de 1,6 litros y 80 caballos de fuerza y unas reducidas dimensiones (3.56 metros de longitud y menos de 1,000 kilogramos de peso) se movía con agilidad fuera y dentro del asfalto, gracias a unos esquemas de suspensión muy evolucionados.

Después de su primer impacto en el mercado, el Vitara siguió creciendo y Suzuki amplió la oferta de su visionario modelo. Llegó una nueva gama de motorizaciones, con mecánicas diésel y un V6 de 2 litros y 134 CV que daban más potencia a este todoterreno. Igualmente, las mejoras en la carrocería se iban haciendo evidentes y nacía la primera versión con techo trasero metálico; y también la de 5 puertas, que aumentaba en tamaño y capacidad interior.