Juan Carlos García
15 mayo, 2019

Está de cumpleaños el Porsche 917, cuyos 50 años conmemoran al súper deportivo de competición más importante en la historia de Stuttgart con una exposición. Titulada “50 Años del Porsche 917: Los Colores de la Velocidad”, se mantendrá abierta desde el 14 de mayo al 15 de septiembre de 2019. Se exhibirán un total de 14 piezas, entre ellas diez unidades del 917 que suman un total de 7,490 caballos de potencia.

El 917- 001 fue totalmente restaurado tal y como estaba el original de 1969. El prototipo de Grupo 4, desarrollado para garantizar el triunfo absoluto en las 24 Horas de Le Mans y para ganar el Campeonato del Mundo de Marcas, fue construido en 1969 como la primera del total de 25 unidades necesarias para su homologación.

El Número Uno marca el comienzo de la historia de éxito sin precedentes que fue el Porsche 917 y, por tanto, es la estrella de la exposición. Durante más de un año, mecánicos del museo, antiguos técnicos e ingenieros de Zuffenhausen y Weissach, el personal del archivo histórico de Porsche AG y las compañías asociadas han trabajado en la restauración de este primer 917. Gracias a ello, el vehículo está ahora en las mismas condiciones que en aquel 12 de marzo de 1969, cuando tuvo lugar su presentación mundial en el Salón del Automóvil de Ginebra.

Otras dos unidades destacadas son las que ganaron las 24 Horas de Le Mans en 1970 y 1971, respectivamente. En 1970, Hans Herrmann y Richard Attwood llevaron el 917 KH (cola corta) número 23, pintado con los mundialmente famosos colores rojo y blanco de Salzburg Design, a la primera de las 19 victorias absolutas que ha conseguido Porsche en el circuito de La Sarthe. Al año siguiente, Helmut Marko y Gijs van Lennep repitieron el triunfo. Con una distancia recorrida de 5,335 kilómetros y una velocidad media de 222,3 km/h, estableciendo dos récords que han permanecido imbatidos durante 39 años.

Junto a otros siete ejemplares del 917, incluidos el 917 PA Spyder, que se convirtió en un vehículo de pruebas con motor de 16 cilindros, los cola larga y las versiones turbo, la exposición especial también proporciona una visión en profundidad de la tecnología que incorporaban estos bólidos. La obra de arte que era el motor doce cilindros diseñado por Mezger se ilustra con numerosas piezas pequeñas como cigüeñales, pistones, juegos de camisas de cilindros, árboles de levas y turbocompresores. Componentes de fibra de vidrio que proceden de la fase de restauración del 917- 001 demuestran los elevados estándares en la fabricación de carrocería que tenía para aquellos tiempos.

El 911 Turbo también toma protagonismo para mostrar el camino seguido por la tecnología hacia la producción en serie, donde componentes como el turbo y el sistema de frenos son una muestra de ello.