Alvin Ortega
21 marzo, 2013

Aventura. Una palabra tan sencilla pero que a su vez define el objetivo principal del Jeep Club República Dominicana. Algo que ya todos los seguidores de esta sección saben es que para los “Jeeperos”, un fin de semana aburrido, no existe. Siempre se anda en búsqueda de la escapada perfecta para el fin de semana junto a buenos amigos, familiares y compañeros de monteo.

Una vez más el Jeep Club República Dominicana junto con los miembros del grupo 4×4 Extremo Salvaje, salimos rumbo a una de las rutas más disfrutadas y demandantes para los pilotos: Bayaguana. En la edición de Abril escribimos sobre esta ruta, y comentábamos sobre un salto llamado Salto Alto al cual no pudimos llegar. Pues esta vez iba a ser diferente, nuestros objetivos: mucho lodo, aventura y llegar al salto!

Esa mañana nos encontramos con los 15 valientes aventureros bien temprano, para comenzar nuestro día, en dirección a Samaná, tomando la Autopista Las Américas y desplazándonos hacia el norte por la nueva carretera hacia Samaná. A unos 5 kilómetros del segundo peaje, nos re-encontramos con ese pequeño camino a mano derecha que nos trae un sinnúmero de recuerdos. Al ver la entrada seca, pues pensamos que nuestro viaje no sería tan divertido, pero eso estaba a punto de cambiar mientras nos adentrábamos, la vegetación comienza a cambiar a un tono verde vivo, señal de que había estado lloviendo. El lodo hace su entrada triunfal y es aquí donde comienza la diversión.

Los charcos y zurcos comienzan a aparecer, los Jeep comienzan a patinar lo que nos indica que es tiempo de poner el 4 Low. Es el momento de sacar las cámaras y tirar fotos a nuestros compañeros y observar como han superado los obstáculos, algunos sobrepasándolos mientras que otros no han sido tan afortunados y tienen que hacer uso de su whincher. Esto es parte de la experiencia, debemos recordar que cada obstáculo es diferente, al igual que los pilotos y los vehículos, en muchas ocasiones los pilotos ganan, pero hay otras en las que gana el lodo.

Luego de unos cuantos kilómetros y unas cuantas piscinas de lodo, nos encontramos con unas cuantas casas donde el camino se divide en dos. La última vez habíamos tomado el camino por donde no hay paso, pero esta vez con nuestro objetivo en mente, tomamos el camino sólido y nos dirigimos hacia el salto. Vamos por caminos vecinales, sin encontrar mayor dificultad. Pasamos por la ciudad de Bayaguana donde los residentes de impresionan al ver la caravana de Jeep que cruza por la ciudad. Al salir de la ciudad, tomamos de nuevo otro camino sin pavimentar por unos 10 kilómetros aproximadamente, donde luego a mano izquierda encontramos la entrada de un complejo, donde en su interior se encuentra el salto. Una vez adentro, nos esperaba otro pequeño recorrido de unos 5 minutos más hasta llegar al final del camino. Un letrero con las palabras escritas “Salto Alto” nos indicaban que íbamos por el camino correcto.

Nos desmontamos de los vehículos, pues ahora nos toca caminar un poco. Al ir bajando unas escaleras de piedra, el sonido del agua cayendo nos comienza a emocionar. Y no pasan dos minutos cuando podemos observar el salto, con 3 caídas de agua, a unos metros mas adelante. Sin tiempo que perder, los aventureros se precipitan al agua, la cual estaba fría, pero revitalizante después de una ruta tan extrema como la de Bayaguana.

Después de un buen chapuzón, el compartir y la comida, es tiempo de recoger y tomar la carretera hacia Santo Domingo. Fue un día espectacular. La pregunta del grupo fue: ¿Cuándo volvemos?”

Les exhortamos a todos los que lean este artículo que se unan al Jeep Club y comiencen a disfrutar de las bellezas y maravillas que tiene nuestro país para ofrecernos y claro está, probar las bondades y versatilidad de su Jeep.

Para mas información del Jeep Club y formar parte de él, pueden visitar nuestra página: www.jeepclub.com.do o pueden escribir a contacto@reid.com.do