Juan Carlos García
5 junio, 2019

El automóvil volador es un amoroso cliché de la sociedad global. Todos desean verlo surcar los cielos como parte esencial del futuro del mundo. No en vano todas las marcas de la industria automotriz están diseñando el suyo, como BMW. El consorcio bávaro se ha asociado con la firma Alaka’I Technologies, para ofrendar su Skai Flying Car.

Esta mákina es la primera solución de movilidad voladora impulsada por hidrógeno. Su concepto es similar al de otros “prospectos aéreos” ya mostrados, con un formato tipo dron que lo hace perfecto como vehículo de despegue y aterrizaje vertical.

El Skai Flying Car ya realizó su primer vuelo, gracias a sus tres células de hidrógeno que impulsan seis rotores eléctricos, cada uno con una potencia de 136 Hp. Esta fiera de los cielos es capaz de alcanzar velocidades de hasta 190 km/h, pero se calcula que el ritmo medio en viajes locales rondará los 140 km/h.

 

La ventaja del uso de este combustible es que le permite una mayor autonomía que la de un eléctrico convencional. Cuenta con un depósito en el que se pueden cargar hasta 400 litros de hidrógeno, lo que le permite permanecer en el aire cuatro horas y recorrer 644 kilómetros sin repostar.

Su diseño es literalmente una cápsula, con una gran superficie acristalada que facilita la visibilidad a los cinco pasajeros, cuyos asientos están distribuidos en forma de V. En su centro se aprecia una consola de control, además de dos mandos para que el piloto pueda manejarlo de manera intuitiva.