Juan Carlos García
2 agosto, 2019

Por la región de los países nórdicos, específicamente Noruega, discurre una caravana absolutamente deslumbrante: el “Lamborghini Avventura”,  que está realizando una serie de expediciones para descubrir los lugares y caminos más espectaculares del mundo. Después de Andalucía, Transilvania, los fiordos noruegos e Islandia, Lamborghini Avventura regresó a Noruega, esta vez centrándose en las islas Lofoten, un destino único para probar el dinamismo del nuevo Huracán EVO.

 

En este increíble viaje, siete Lamborghinis viajaron a través de un archipiélago de islas conectadas por túneles y caminos que parecen flotar sobre el agua, con pintorescos puentes, acantilados y montañas formados por las rocas más antiguas de Europa. Este paisaje virgen más allá del Círculo Polar Ártico, esculpido por la glaciación, presenta espectaculares paisajes donde los picos dan paso a las llanuras costeras bañadas por aguas cristalinas. Es un lugar de naturaleza soñada: águilas marinas, ballenas, orcas y bacalaos, además, de que las islas Lofoten son uno de los mayores productores de pescado, lo cual le agrega sabor pintoresco al recorrido.

 

El convoy de siete Huracanes partió de Harstad para completar la primera etapa del viaje, conectando Noruega con el archipiélago. La primera escala fue en Henningsvær, un pueblo de pescadores construido en un grupo de pequeñas islas al pie de un acantilado que domina el mar. Allí se levanta un campo de fútbol, llamado el más hermoso del mundo, porque casi toca el mar.

 

Luego, los Lamborghinis continuaron hacia el sur, pasando paisajes tachonados con los típicos bastidores de madera en forma de pirámide utilizados por los lugareños para secar el bacalao de febrero a junio. El primer día terminó en Nusfjord, uno de los pueblos pesqueros más antiguos y mejor conservados de Noruega, conocido por sus tradicionales “rorbus”, las históricas viviendas rojas construidas sobre el agua donde los pescadores antiguos solían pasar su tiempo cuando no estaban en sus barcos.

 

Al día siguiente, el viaje continuó hacia el norte, con una escala en Ramberg, en la isla de Flakstadøya, que cuenta con la playa más grande de la isla, cuyas arenas blancas y aguas cristalinas recuerdan al Caribe. Pasando por paisajes impresionantes a lo largo de las carreteras costeras, el convoy entró en Svolvær, población 4700, considerada la ciudad más antigua del Círculo Polar Ártico.

 

Partiendo de Svolvær, el viaje concluyó después de 630 kilómetros en el punto de partida, Harstad, en el norte de Noruega, un regreso a la civilización tras millas y millas de naturaleza y silencio, con una vista inolvidable del sol de medianoche desde la cima del Monte Keipen.

Se espera que la marca avance algo de información sobre lo que tiene preparado para el salón de Frankfurt… lo cual le suma emoción germánica a su alma italiana sobre paisajes noruegos.