Juan Carlos García
22 junio, 2018

Alfa Romeo Giulia ganó la XXV edición del “Compasso d’Oro ADI“, el galardón mundial más preciado en el campo del diseño. Creado en 1954, el Premio Compasso d’Oro ADI se otorga basándose en una preselección realizada por el Observatorio Permanente del Diseño de ADI, que consiste en un comité de expertos, diseñadores, críticos, historiadores y periodistas especializados que recopilan continuamente información año tras año y evalúan y seleccionan los mejores productos.

Giulia, como todo Alfa Romeo, surge del equilibrio perfecto entre legado, velocidad y belleza que lo convierte en la máxima expresión del estilo italiano en el campo de la automoción. Encarna los cánones que caracterizan el estilo italiano y el lenguaje único de Alfa Romeo: sentido de la proporción, simplicidad y cuidado de la calidad de las superficies, para un diseño innovador pero fiel a una tradición universalmente apreciada.

Las proporciones nacen de la arquitectura técnica de todo el automóvil y son una consecuencia directa. También los detalles estilísticos están esculpidos en la mecánica. El nuevo Giulia se caracteriza por el voladizo delantero reducido, el capó largo y los guardabarros delanteros amplios, el habitáculo echado hacia atrás que apoya en el eje de tracción y los potentes guardabarros traseros, que también subrayan estáticamente el punto donde se descarga la potencia al suelo. La parte trasera alargada y típica de los vehículos con tracción trasera equilibra las proporciones del automóvil y garantiza una capacidad de carga adecuada.

Este perfil general surge de la adopción de una configuración con motor longitudinal delantero y tracción trasera, y de la ubicación del motor y de los órganos mecánicos diseñada para equilibrar mejor las masas. De esto deriva una distancia entre ejes extremadamente generosa comprendida en una carrocería compacta. Estas proporciones generan una forma dinámica, como se muestra en la elipse que se ve al mirarlo desde arriba. Además, las esquinas redondeadas y los montantes envolventes hacen más aerodinámico el vehículo, creando un perfil con forma de “lágrima” que recuerda uno de los coches más bellos de todos los tiempos: el Giulietta Sprint.

El segundo aspecto del estilo italiano es una “simplicidad” capaz de ocultar uno de los procesos creativos más complejos de la industria: diseñar un automóvil. De hecho, le corresponde al estilo ocultar el complejo trabajo que hay detrás de una línea sencilla y natural que resalta la elegancia de las formas y el gusto sofisticado del Made in Italy. El diseño Alfa Romeo siempre se ha expresado a través de trazos dibujados a mano y líneas limpias, perfectamente asociadas a superficies puras y esculturales.