Juan Carlos García
8 agosto, 2016

A través de los años, Le Mans y Mercedes Benz no han hecho mucha química que digamos. Por eso hay sueños a lo Mercedes que podrían cambiar su derrotero en la proverbial pista francesa, aunque este sueño provenga del talento de un estudiante de diseño, llamado Martin Chatelier, con sede en Sevres, Francia.

Su agresiva propuesta es el DTW, un vehículo que, hipotéticamente al menos, podría ser programado para su uso en pista hacia el año 2030. Su inspiración surge de una escultura Emmanuel Zurini, de la cual Chatelier exalta sus “materiales puros” y su capacidad de crear “volúmenes elegantes sobre una plataforma hecha de un material totalmente diferente”.

La cabina del concepto DTW es esa base, mientras que el resto de la mákina es esculpida digitalmente a su alrededor. Su espectacular diseño en forma de cuña facilita la total visibilidad del conductor, toda vez que su aerodinámica tipo “front-end” proporcionan la carga aerodinámica que este aventajado bólido tanto necesita.

Su poder sobre el asfalto le viene por cortesía de sus dos motores eléctricos de generación de energía, por medio de una relampagueante turbina Tesla. Dicha turbina utiliza aire comprimido situado en sendas cámaras a cada lado del vehículo. Las ventajas de usar turbinas son mucho más beneficiosas que cualquier motor a gas y sus homólogos eléctricos, sentencia su creador.

Un total de cuatro frenos de aire complementan el aparatoso este sistema de propulsión avanzada, actuando como un sistema de recuperación de energía aerodinámica (AERS) que inyecta aire de nuevo a la turbina. No sólo estos grandes frenos de aire del motor de turbina se regeneran, sino que también ayudan a preservar los frenos y reducir la distancia de frenado en las rectas. En suma, un makinón que desearía saltar de la idea al circuito de Le Mans dentro de aquí a 15 años, más o menos.