Alvin Ortega
14 mayo, 2014

¿Qué paisaje paradisiaco o playa vamos a conquistar hoy?, como todos los seguidores de esta sección saben, no es una opción desaprovechar la oportunidad de meter la neverita en el Jeep, llamar a los amigos y dirigirnos a algún destino que nos permita utilizar el 4×4 y que presente muchos obstáculos o algún paisaje espectacular.

En este artículo el Jeep Club nos lleva a un recorrido a través de las montañas de la región norte, para terminar en nuestra paradisiaca Zona Sur. Es una ruta, que desde que se hizo la primera vez, me cautivaron sus paisajes. La última vez que se hizo fue en el 2010, por lo que como comprenderán, no sabíamos qué tan mal podía estar el terreno, ya que había llovido mucho desde febrero del 2010 a marzo del 2014. Tenemos unos compañeros que nos habían comunicado que la habían realizado hacía solo unos dos días y nos contaron que íbamos a encontrar unas cuantas piedras sueltas que complicaban el camino, que inclusive habían dañado unos cuantos vehículos de los que fueron con ellos.

Esta ruta comienza en dirección a la Zona Norte, transitando por la Autopista Duarte, con destino a Constanza, pero antes de llegar a Constanza, nos toca subir la loma de Casabito, esta subida siempre nos cautiva, gracias a su abrupto ascenso, siempre se percibe inmediatamente el cambio de temperatura, siendo agradable bajar los vidrios e ir percatándonos de este cambio.

Luego de una parada técnica en la Virgen de Casabito, para poder desmontarnos y bebernos un cafecito a una rica temperatura de unos 16 grados Centígrados, es tiempo de continuar nuestro recorrido y llegar al Valle de Tireo, el cual nos recibió con una ligera neblina a las 8:30AM, imagínense la espectacular vista que tuvimos todos de este valle cubierto.

A unos 20 minutos más tarde, ya vemos como la neblina se dispersa y ya como el sol se está encargando de subirnos un poco la temperatura, aunque gracias a la altura, todavía disfrutamos de unos agradables 18 grados Centígrados. Ya nos encontramos atravesando el pueblo de Constanza, el cual debemos de atravesar por completo y salir camino al Valle del Tetero.

Continuamos con la escalada, pero esta vez más ligera, vamos por toda la ladera de las montañas, a veces pensamos que vamos transitando en círculo, ya que vamos por todo el borde. El día nos provee un sol radiante, con unas nubes que parecía que habían sido colocadas a mano, con unos paisajes de sueño, estamos inmersos en el trayecto y las bellezas que este nos presenta. El camino hasta este momento está muy bueno, nuestra única queja es que todo está muy seco, el paisaje se ve en un tono amarillo, aislados árboles en las montañas.

ConoceTuPais-ConstanzaPadre-Las-CasasSeguimos por este sendero, disfrutando todos del paisaje, del clima agradable, ya comenzamos a tener un poco de bajadas, vemos un gran cañón y nos percatamos de como seguimos transitando en la ladera de las montañas, impresionante como ves a los demás compañeros en un punto más abajo, casi a nivel tuyo, tipo escalera de incendio. Con esta bajada lo más recomendado para todos es que pongan el 4×4 Low y que vayan ayudándose con los cambios de fuerza, para no ir calentando los frenos. Podemos percibir en muchos puntos, como el tiempo ha ido haciendo pequeños derrumbes en la montaña, los cuales se convierten en pequeños obstáculos al bajar. Después de menos de 3 kilómetros de bajada, llegamos a la parte más baja del cañón, donde nos encontramos a un pequeño río, el Yaquecito, como lo llaman los lugareños.

Uno de los habitantes en este pequeño poblado nos confirma que en ese preciso punto se divide la Zona del Cibao de la Zona Sur.

Nos quedamos un rato compartiendo entre amigos, conversando, haciendo cuentos, hablando un poco de lo que habíamos visto y algunos apreciando los nuevos accesorios que otros habían instalado desde nuestra última ruta.

Después de un tiempo de descanso, es tiempo de continuar nuestro camino, enfilando al Valle del Tetero, ya no estamos lejos, pero debemos seguir por este camino, ya comenzamos a ver lo que nos habían dicho, de las piedras sueltas, pero no es nada que no podamos sobrepasar sin ningún tipo de dificultad, aunque sigue el camino con piedras sueltas y mucho polvo, lo que nos indica que hace un tiempo no llueve por estos lados. Continuamos entre descensos y ascensos, entre las laderas de las montañas y con giros abruptos para seguir en la misma montaña, inclusive comentamos que es un camino muy peligroso para aquellos que se sienten muy seguros y andan a una velocidad alta, ya que hay muchos precipicios.

Aprovechamos el cruce del Valle del Tetero y el camino que conduce a Padre Las Casas, para pararnos un poco y compartir entre amigos un poco de comida y refrescarnos un poco, como es de costumbre, nadie comió lo que llevo y todos comimos de lo que otros llevaron. Unos cuantos aventureros fueron a ver el tema de la logística, ya que les interesaba ir y acampar en el Valle del Tetero en un futuro cercano y de aquí es que salían la mayoría de escaladores.

Luego de un tiempo, continuamos nuestro trayecto a través de las montañas, ya por aquí parecía que había llovido un poco, vegetación predominante de pino. Todos íbamos notando como ya no era tanta subida, ya vamos con una ligera inclinación para abajo. Nos encontramos que muchas de las montañas tenían muchos árboles de mango, unos cuantos expresaron su deseo por desmontarse a “marotear”, pero tenemos que continuar, ya que una de las características de esta ruta es que es un trayecto un poco largo.

Después de mucho tiempo de no ver a nadie, empezamos a ver casas, todavía esporádicas, pero ya no estábamos tan solos. Llegamos a un río, el cual sirvió para refrescarnos un poquito y poder volver a compartir otra vez de un postrecito y unos cuantos se atrevieron a volver a comer.

Después de esta parada, ya el pueblo de Padre Las Casas estaba bien cerca, por lo que desactivamos el 4×4 y vamos transitado por un camino no pavimentado, pero en un buen estado, algunos prefirieron adelantar un poco el paso, para aprovechar este camino y juntarse con nosotros en el pueblo de Padre Las Casas. Ya de este punto en adelante, llegaríamos al cruce de Padres Las Casas y San Juan de la Maguana, continuando nuestro trayecto al cruce de San Juan de la Maguana y Barahona, ya después de este cruce el camino era derecho de Azua a Baní, San Cristóbal y terminando en Santo Domingo.

Les exhortamos a todos los que lean este artículo que se unan al Jeep Club y que comiencen a disfrutar de las bellezas que tiene nuestro país para ofrecernos y claro está, probar también las bondades y versatilidad de su Jeep.

Para más información del Jeep Club y formar parte de él, pueden visitar nuestra página: www.jeepclub.com.do o pueden escribir a contacto@reid.com.do