Alvin Ortega
3 diciembre, 2013

Algo que ya todos los seguidores de esta sección han podido identificar es que para el dueño de un Jeep, un fin de semana aburrido, no existe. Siempre se anda en búsqueda de la escapada perfecta junto a buenos amigos, familiares y compañeros de monteo.

Una vez más el Jeep Club República Dominicana.
se propuso llevar a sus miembros a una playa paradisíaca, en la cual todos los participantes tengan el chance de disfrutar de su cristalina agua e impresionante belleza, esta vez el trayecto iba a ser largo y sin obstáculos, pero seguro iba a ser bien alejado de la civilización. Todas estas características las reunió Punta Rusia y Cayo Arena, al Noroeste de la
 República Dominicana.

Esta es la primera vez que realizamos esta ruta con el Jeep Club, por lo que muchos de sus miembros se anotaron inmediatamente en esta, ya que tenían tiempo por querer llegar hasta Cayo Arena pero por una razón u otra no habían podido hacerlo, pero ya hoy podrían tachar un destino de su listado de lugares a visitar dentro de República Dominicana..

En vista de la gran distancia que íbamos a recorrer, unos 510 kilómetros de ida y vuelta, nos juntamos a las 6:00AM, todos ansiosos y con muchas ganas de comenzar a rodar en nuestros Jeeps. Luego de saludarnos y compartir un momento entre amigos, nos desplazamos en dirección al Norte por la Autopista Duarte, en dirección a Santiago, en donde continuaríamos en dirección a Navarrete, cruzando este pueblo hasta llegar al Cruce de Guayacanes y luego atravesar Los Hidalgos, para llegar a Playa La Ensenada, es en este punto donde empezamos a divisar el azul turquesa del Océano Atlántico y nos encontramos con una arena blanca, como la que encontramos en las playas de la Zona Este de nuestro país.

Ya empiezan todos a bajar los vidrios para poder respirar el aire puro del mar, ya a pocos kilómetros nos vamos a desmontar y vamos a abordar unos botes que nos cruzarán hasta Cayo Arena.

Luego que llegamos y duramos un tiempo hablando de lo que habíamos visto en el trayecto, de compartir un poco, es tiempo de dividir el grupo en varios botes, ya que no cabíamos en uno solo, aquí empieza la experiencia marina.

El mar no estaba muy tranquilo que digamos, por lo que nos sentamos en la parte de atrás del bote, llegamos ya mojados a Cayo Arena. Es un trayecto de unos 15 a 20 minutos, pero cuando uno se está acercando y divisa a lo lejos el cayo se le olvida a uno las horas del vehículo y los minutos que llevamos en el bote, es sencillamente espectacular el ver en el mismo medio del océano, un cayo y más que en el día de hoy, había mucha gente en el cayo.

Gracias aDios que todos vinimos a bañarnos y por eso no nos importó la cantidad de personas que estaban visitando esta maravilla. Todo el cayo está rodeado de arrecifes, una vida marina exuberante y para los atrevidos que pasamos los arrecifes la caída del cayo al norte es como de unos 120 pies de profundidad.

Después de unas cuantas horas de compartir entre amigos y familiares, es tiempo de regresar, pero no sin antes meternos por los manglares, donde todos estábamos ansiosos por ver si nos encontrábamos con manatíes que abundan en la zona, por desgracia no fue posible, pero el paseo a través de ellos fue excelente. Luego llegamos nuevamente a Punta Rusia, donde nos esperaba un momento de compartir y de almorzar con todo el grupo, para luego de unos minutos emprender camino de nuevo a Santo Domingo.

Como comprenderán toda la conversación en la mesa era: agua cristalina, cero olas, buena compañía, sencillamente me queda hacerle una pregunta a los lectores: ¿Ustedes pedirían algo más para un sábado?

Les exhortamos a todos los que lean este artículo que se unan al Jeep Club y comiencen a disfrutar de las bellezas y maravillas que tiene nuestro país para ofrecernos y claro está, probar las bondades y versatilidad de su Jeep.

Para mas información del Jeep Club y formar parte de él, pueden visitar nuestra página: www.jeepclub.com.do o pueden escribir a contacto@reid.com.do