Juan Carlos García
7 noviembre, 2013

Adivina adivinador, que es la pregunta del millón. Sin embargo, por más corona que exhiba el Rey, la opinión pública hace soberana crítica a los gastos de la Casa Real, sobre todo su capricho mayor: los autos de lujo. En pasado verano Zarzuela vendió a la opinión pública la renuncia al yate Fortuna como un ahorro. Ésa es la cara, pero la cruz es que su parque vehicular sigue costando un ojo de la cara. La Casa ha hecho números y prevé gastarse en los dos próximos años en torno a 545,500 euros solamente en el mantenimiento -combustible aparte- de la flota de vehículos oficiales en los que habitualmente se trasladan Don Juan Carlos, Doña Sofía y toda la sangre azul de la Corte.

Así queda de manifiesto en un concurso recién convocado por la Jefatura de Administración Económica del Cuarto Militar de S.M. el Rey y Guardia Real para el suministro de repuestos originales de carrocería y accesorios de toda la flota. En los pliegos, consultados por El Semanal Digital, figuran al detalle los vehículos que la componen, un inventario hasta ahora desconocido.

En la lista de modelitos reales, figuran las marcas Rolls Royce, Cadillac; Audi; una Land Rover Defender; un Mercedes S-350 y 500 SEL; de Peugeot tiene el 407 SW, el 407 SR, 406 ST, 308 Sport, Allur y SW Sport, 307 XT y XS, 207 X-Line, Partner, Combi y Expert; Santana Anibal; una Nissan Navarra, una Patrol, Terrano II y Pathfinder; y Opel Vectra.

En la relación de vehículos pesados hay furgones, microbuses, autobuses y camiones de las casas Mercedes Benz e Iveco Pegaso y Nissan Atleon, entre otros.

Es de sobra conocido que entre las debilidades del Rey están los super deportivos, que en su marquesina ocupan un lugar privilegiado. Los vehículos que forman parte de la colección personal de Don Juan Carlos, como algún que otro Ferrari, están a salvo de fisgones. Nadie sabe cuántos ni cuáles son y mucho menos los gastos que acarrean.