Ivan Perez Vega
21 marzo, 2013

 

“El panorama no es favorable y a menos que se tomen medidas adicionales que operen de forma paralela a la reforma aprobada y que estén diseñadas para dinamizar el consumo u orientadas a crear incentivos que movilicen a la clase productiva”.

En la historia de la humanidad hay registrado eventos que acontecen de forma cíclica y se repiten de una manera similar. Aunque nadie es capaz de predecir el futuro, se hace fácil establecer un patrón que nos permite discernir de forma casi exacta, cuáles podrían ser los resultados o consecuencias esperados.

Es curioso pensar que siendo el hombre el único ser vivo racional y con la potestad del libre pensamiento, sea capaz de repetir las mismas acciones a través de los siglos, aun cuando éstas son errores de fatales consecuencias. Mientras que en el reino animal hay más de una especie con patrones de conductas que evidencian su sentido de supervivencia y que evitan repetir acciones que pueden haber convertido a alguno de su especie en una presa. Y es más curioso aun cuando no sólo está de por medio la racionalidad del ser humano para evitar que se repitan los mismos errores, sino que además la humanidad ya está advertida.

Tal es el caso para todos nosotros, los nacidos en la llamada era moderna, pues para los que son curiosos de la historia; sólo hace falta recordar que en el año de 1500 Nicolás Maquiavelo en su obra maestra ‘El Príncipe’, afirma lo siguiente: “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla…”

Increíble, verdad!… Después de haber leído varias veces esta pieza de literatura, concluyo en el pensamiento de que el común denominador que lleva a los pueblos a repetir acciones erradas, es el afán de poder y el egocentrismo de sus líderes y gobernantes. Conclusión que resulta de que Maquiavelo, quien era un apasionado del arte de gobernar y además un hombre con gran capacidad de observación y análisis en cuanto a la naturaleza de los pueblos, en “El Príncipe” expone de una forma realista la verdadera cara de los líderes y la esencia del poder; y las formas distintas de cómo conseguir el poder y preservarlo. Dicho todo esto y con la evidencia delante de nuestros ojos de los hechos a repetirse o ya repitiéndose, me adelanto a concluir que la proyección del sector automotriz dominicano para el próximo año será gris.

Las razones básicas son las mismas que acontecieron en el 2008, cuando luego de una reforma tributaria introducida y aprobada en el 2007 por el entonces gobierno de Leonel Fernández, se registró el siguiente año en nuestro país una recesión comercial que además coincidido con una espeluznante crisis del comercio en todo el mundo; y los precios del crudo de petróleo alcanzaron niveles record, además de una devaluación que aunque fue moderada afectó los ingresos del estado y todo esto resultó en una caída en volumen de ventas de casi 9,000 unidades para este sector; y equivalentes a una perdida porcentual en resultados de un 30% respecto al 2007.

Al día de hoy aunque el petróleo registra un nivel de precio relativamente bajo (fundamentalmente por la puesta en conocimiento al mundo del empobrecimiento y nivel de la deuda de los Estados Unidos), no hay que ser adivino para saber que el precio del petróleo está a punto de dispararse en el mercado internacional, dado también al escalonamiento de la nueva tensión en el Medio Oriente. Por lo que exceptuando el precio del crudo de petróleo, los hechos al día de hoy son prácticamente exactos a los del 2008; ya que acabamos de aprobar una reforma tributaria que será introducida el próximo primero de enero. Los informes económicos mundiales señalan el hecho de que el mundo se encuentra sumergido en otra crisis y la recesión comercial en los Estados Unidos y en Europa es inminente. Por último, la devaluación de casi o más de 0.100 puntos que ha sufrido nuestra moneda desde semanas recientes y con una tendencia que muestra que no se detendrá ahí.

De manera que el sector automotriz dominicano de nuevo se encuentra ensombrecido por una crisis que podría resultar ser peor a la del 2008, ya que los elementos introducidos en esta nueva reforma tributaria, afectan de manera más dramática la economía familiar y a los sectores productivos, lo que traerá sin duda consecuencias mayores en la actividad comercial y de forma muy particular en el sector automotriz, el cual como ya he repetido otras veces, es el más importante en aportes al fisco, pero el más olvidado por los gobiernos de turnos a la hora de evaluar medidas o reformas que vayan orientadas a su desarrollo, aunque no así para imponer nuevos impuestos.

La proyección exacta de lo que nos espera nadie la conoce, pero si a juzgar por la historia es válido, el panorama no es favorable y a menos que se tomen medidas adicionales que operen de forma paralela a la reforma aprobada y que estén diseñadas para dinamizar el consumo u orientadas a crear incentivos que movilicen a la clase productiva, este sector como muchos otros sufrirá una gran recesión que repercutirá en la tasa de desempleo, en el flujo de circulante, en las operaciones bancarias y en los seguros, en el ingreso de impuestos internos y lo peor y más importante en las recaudaciones de las aduanas.

Para que se pueda tener un idea del impacto les dejaré con un ejemplo hipotético, basado en los datos reales registrados de lo que aconteció en el 2008. Supongamos por un momento que la pérdida de volumen de este sector se comporte igual a la del 2008 (29%), y que el mercado se comporte en la misma forma en resultados de ventas por segmentos de producto.

La realidad entonces sería que dejarían de ser importadas aproximadamente 7,400 unidades respecto al 2012 y esto se traduce en una disminución en las recaudaciones de un 22.6% menos con relación al 2012, con todo y que el factor fiscal para el pago de impuesto sería mayor en el 2013.

Lo que Aduanas dejará de percibir serán cifras extraordinarias, así que en lugar de garantizar un incremento en los ingresos, reforma fiscal arrojará una disminución. Siempre que los eventos acontezcan como figuran proyectados y siempre que las tendencias se mantengan. ¿Cuál es la realidad?, que el estado se propuso conseguir un incremento porcentual en sus ingresos, que podría resultar un 100% de nada.

Esperemos para el bien de todos que me equivoque yo y que la ley de la tendencia a que se repitan los hechos falle, pero lo veo poco probable.

Mi hijo me preguntó hace poco: “¿cómo crees que estarán las cosas el próximo año?”. Recuerdo haberle respondido sin dudar: “desafortunadamente mal mi amor…” A lo que él me replico: “¿cómo lo sabes?”, y mi respuesta fue: “porque estamos hoy viviendo un deja vu del 2008…”.