Dhymar Cohen
24 octubre, 2014

 

Prueba de Manejo en Chelsea Proving Grounds, Michigan

 

El término Challenger significa “Desafiante”, que desde 1962 Dodge eligió para batirse con rabia inédita en territorio de los ‘Pony Cars’. 3 generaciones más tarde el modelo se mantiene aferrado a su musculoso perfil casi eterno, pero reformulado con cánones progresivos de diseño, levantando el polvo en la categoría bajo la agresiva cultura SRT (Street and Racing Technology), la filial ‘deportivísima’ del grupo de las estrella pentagonal. La representación de MAKINAS experimentó la viveza cardiaca del Dodge Challenger SRT, en un escenario de furia digno su estirpe ‘muscle’: el Chelsea Proving Grounds [CPG], próximo a Detroit… Estas son sus incidencias. 

Desafiante por Naturaleza

En el nacimiento de la industria los hermanos Dodge se enfocaron en sacarle el mayor provecho a la relación precio-producto. Desde que la marca fue absorbida por Chrysler ese posicionamiento se mantuvo, proyectando desde entonces 90 años de éxitos. Uno de sus modelos de mayor arraigo en términos de prestaciones ha sido el Dodge Challenger, personaje esencial de los ‘mucle o pony cars’, la doble acepción que define a esos ‘americans’ de aspecto enérgico y deportivo, con motores de rugido bronco y deseosos de tragarse los kilómetros a puños.

Desde los tiempos en que el brioso General Lee tuvo su propia serie de televisión en “Los Duques de Hazzard”, con el ‘hermano’ del Challenger, un Dodge Charger metido a actor, supo robar cámara como intrépido automóvil que volaba por los aires, trituraba caminos polvorientos y ejecutaba acrobacias de estruendo, dando cátedra de su musculoso espíritu en la edad dorada de los ‘pony cars’. Fue de las pocas veces en que un actor de metal llegó a ser más importante que los de carne y hueso, consagrado en los ratings a base de despedazar casi 300 unidades en el tiempo que duró la serie. Empero, en una inesperada evolución, pareciera que el espíritu de fuego del Charger hubiera transmigrado con todos sus genes, palmo a palmo, en el nuevo Dodge Challenger SRT, que retiene mejor que el Charger su genuino perfil gladiador, 100% leal a sus raíces.

Durante la prueba, el Challenger nos raptó la sangre con su mega propulsor HEMI V8 de 6.2 litros y una asociación más intensa con SRT, la consolidada nueva marca del grupo, cuyo supercharged lo fortifica a su máxima expresión.

Gran Perfil del ‘Mucle Car’ismático

La dinámica musculosa del modelo sugiere pasión por los cuatro costados, haciendo más intensa la relación hombre-mákina. Con un frente anclado en los setenta, pero ágilmente modernista dado su carisma arrollador, la bestia ‘Chryslerina’ se mantiene como un ‘Muscle’ en estado puro. Su comprimida parrilla en negro mate es evocadora por naturaleza, cuyo agresivo tramo inferior complementa la facial atlética del modelo, exhibiendo trazos veloces y temperamentales, con un vigoroso marco negro casi al piso de gran solvencia aerodinámica.

Los costados del Challenger son una genuina remembranza que honra sus orígenes, con el clásico vuelo sobre el diminuto cristal trasero, que luce más intrépido que en todas las generaciones previas, reforzado por la línea recta que lo precede a lo largo de la carrocería, los pasos de ruedas ajustados, la estatura baja de todo el conjunto y los sensuales LED traseros le endosan masculinidad al modelo. La abundante gama cromática es otro tanto de poder para este gran musculoso, con un naranja intenso encabezando la lista y, claro está, las tradicionales rayas dobles son opciones demasiado tentadoras por la leyenda que sugieren. 

Interior de Orientación Racing

La propensión racing del Challenger se regurgita fluentemente en su habitáculo, tratado con todo el ‘SRTismo’ que se merece esta porción de historia, comenzando con su volante de radiales a levas para el control del info esencial y la acción multimedia, que cuenta con un vigoroso inferior cromado satinado y una superficie aplanada con el resplandeciente logo de rigor. La información multimedia del sistema ‘Radio Media Center’, junto con información instantánea del 0 a 60 mph, 60-0 mph frenado, fuerzas G, un octavo de milla y tiempos de cuarto de milla, son parte de su suministro de datos tácticos. Dotado de 18 bocinas para su sistema de audio Harman Kardon, con la innovadora tecnología GreenEdge que ofrece 900 vatios de potencia, pertenecen a sus credenciales ‘high teck’.

Asientos delanteros eléctricos lumbares de serie, ergonomizan de placer racing al conductor, mientras que el asiento del pasajero delantero añade inclinación y diapositiva con la memoria, lo que hace que sea aún más fácil para los viajeros entrar y salir de los espaciosos asientos traseros. El color es otra de sus prerrogativas llenas de clasicismo, con combinaciones cromáticas de buen impacto.

Motorización con Furia SRT

Aún en reposo, el ‘establo’ de caballos del Challenger esgrime un tono de estampida que apresura a acelerarlo en el ‘Test City’ del CGT. De entrañas supercargadas, el motor del Challenger es leal a su potencia histórica,luciendo unaspecto único, limpio y agresivo. Se trata de todo una ‘Muscle machine’ que lleva su rugido a mayores niveles de expresión, escalando nuevos ámbitos de coraje y rendimiento. Parte del secreto está en su tecnología motorizada SRT HEMI de 6.4 litros V8 de 470 caballos de fuerza y abrumantes 637 Nm de torque, empero dócil con la eficiencia, acelerando de 0 a 100 en sólo 4 segundos, siendo capaz de hacer el cuarto de milla en unos ‘racingnantes’ 12 segundos. Con la transmisión manual alcanza una velocidad máxima de 182 millas por hora (291 km/h), con la transmisión automática, 175 millas por hora (280 Km/h). La disponibilidad de una tecnología estándar de ahorro de combustible (modo de cuatro cilindros) en los modelos de transmisión automática equipada, permite que el motor funcione económicamente en cuatro cilindros o usar el poder de los ocho cuando se desea devorar el pavimento.

Un Macho de Modelo SRT

Dodge Charger es de esos grandes americanos legendarios, plenos de persistencia, osadía y poder, que con los años cobran mayor peso específico, exhibiendo en nueva generación un diseño ‘Muscle’ con todo el bravío acento que los fans de la marca apetecen, con tecnologías que lo mejoran exponencialmente por fuera y por dentro. Probado por MAKINAS en nuestro viaje oficial a la bunker de Chrysler, nos quitamos el sombrero y le hacemos el saludo, como corresponde a una leyenda viviente, que supo salpicarnos de adrenalina con todo el potencial del que está hecho, en el excitante circuito profesional de la casa, luciéndose en grande ante a la prensa mundial especializada.

Ungido bajo el manto SRT, este macho de modelo cimbra el mercado a base de romper esquemas y desempeñar el paradigma de los ‘mucle cars’ con un lenguaje propio. Su complexión entusiasta e insigne disposición al rendimiento son un signo de poder, al haber creado este ‘deportivazo’ de Michigan de tanto arrastre durante generaciones. Lo ha hecho así durante 50 años, más ahora que se ha revestido de modernidad, rejuveneciendo poderosamente con el valor que le suministra su naturaleza FCA, la corporación que amalgama lo mejor de Chrysler, Ferrari, Alfa Romeo y Fiat, vaciando conocimientos tecnológicos abundantes en esta ráfaga de clasicismo a ultranza, pero con un efectivo barniz que lo acoraza de vanguardia: Dodge Charger SRT.