Juan Carlos García
17 agosto, 2015

Una pista a todo Mustang constituyó una mezcla de poder, deportividad y remembranza, cuando un caudal de “pony cars” hizo su excitante parada en el Monterrey Car Week, una genuina marcha triunfal pleno de emociones rugientes, en uno de los circuitos más respetados de la Unión Americana, como es el legendario Mazda Raceway Laguna Seca. Ver tantos iconos desfilando en cofradía, impregna de emociones al público, al disfrutar la gloria del modelo multiplicada multitudinariamente.

Sobre el pavimento había de todo: corredores Can-Am, algunos de los equipos más rápidos y potentes jamás concebidos en competencias, Mustangs de todos los colores, y docenas de Porsches de carreras, donde la fresa del pastel del espectáculo fue el Shelby GT350.

Patrocinado como siempre por Rolex, el venerable Ford Mustang de siempre ratificó su clase parte-aguas, cuando en el año de su lanzamiento sentó una nueva visión de deportividad, individualidad y, sobre todo, de libertad.

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