Juan Carlos García
23 febrero, 2015

 Se llama visión de futuro el hecho de que Japón ya cuenta en sus carreteras con más puntos de recarga para vehículos eléctricos, que las tradicionales bombas de gasolineras. Tan sorprendente descubrimiento ha sido revelado por la automovilística local Nissan, que asegura que el número de puntos de recarga, incluyendo también los instalados en hogares, asciende ya a 40,000, superando las 34,000 gasolineras que la marca calcula existen en la nación nipona.  Este dato muestra que en el relativamente corto espacio de tiempo que ha transcurrido desde la introducción de los vehículos eléctricos, la infraestructura que debe soportar su fomento se ha convertido en más grande que lo que la industria petrolera construyó durante décadas en la tercera mayor economía del mundo.  Por qué esto resulta tan importante para Nissan como para destacarlo resulta obvio: la todavía escasa autonomía de los autos eléctricos, segmento que lidera gracias a su Leaf (puede recorrer de media un máximo de 135 kilómetros), genera cierta desconfianza entre los consumidores hacia este tipo de vehículos, por miedo a quedarse ‘tirados’ sin tener acceso a un punto de recarga.  Pero si cada vez van abriendo más estaciones de este tipo que gasolineras, ese miedo irá desapareciendo y entonces el consorcio japonés podrá seguir creciendo en su mercado local.  “Un elemento importante del continuo crecimiento del mercado es el desarrollo de la infraestructura de recarga”, explicó Joseph G. Peter, Director Financiero de Nissan, a analistas en una conferencia telefónica, según informó Bloomberg.

Pero lo que Nissan no cuenta es que, a diferencia de la mayor parte de estaciones de recarga eléctrica, en las gasolineras se pueden encontrar varios surtidores al mismo tiempo y pueden dar servicio a muchos más usuarios, dada la amplia diferencia de tiempo de repostaje entre uno y otro tipo de vehículo.  Además, como la propia Nissan reconoce, muchos de esos puntos de recarga se encuentran en garajes privados, minando así el número de estaciones disponibles en tránsito por las carreteras de Japón.  Lo que es seguro, los lugares destinados a recargar mákinas eléctricas seguirá proliferando en Japón, pues se están construyendo permanentemente.  Los fabricantes de automóviles ya han reconocido que es poco probable que las compañías petroleras instalen enchufes al lado de los surtidores de gasolina y diésel, lo cual les lleva a instalar sus propias redes.  Ése es el modelo que ya han impulsado otros fabricantes como Tesla, que ya ha expandido su propia red de estaciones de recarga por Estados Unidos y media Europa; mientras, BMW y Volkswagen ya han anunciado que también planean desarrollar su propia red.