Juan Carlos García
12 febrero, 2019

Ford está en proceso de pruebas de un lenguaje visual basado en iluminación que podría ayudar a los vehículos autónomos a comunicarse con los peatones. Los ingenieros de Ford han realizado pruebas para averiguar si unas luces de colores que ubicadas por encima del parabrisas podrían ser una buena solución para salvar la brecha de comunicación entre los vehículos autónomos y las personas.

El conductor oculto dentro de un asiento ayuda a crear situaciones realistas para probar métodos que permitan a los peatones y ciclistas confiar en los vehículos autónomos.

Las pruebas realizadas en Alemania han mostrado un alto nivel de aceptación y confianza en las señales, proporcionando una base a partir de la cual los investigadores pueden seguir desarrollando y perfeccionando este lenguaje visual.

La mayoría de las personas que se encontraron con una Transit Connect adaptada -con la que realiza pruebas la Universidad Tecnológica de Chemnitz– pensaron que se trataba de un verdadero vehículo autónomo.

Para garantizar que las pruebas fueran lo más realistas y naturales posibles, la empresa creó el “Human Car Seat” que instaló dentro de una Transit Connect. Diseñado para que pareciera un vehículo autónomo, con el conductor oculto en el asiento, los observadores podían calibrar más eficazmente las respuestas a una barra de luces montada en el techo que lanzaba destellos en blanco, púrpura y turquesa para indicar cuando el vehículo estaba circulando, a punto de ponerse en marcha o de ceder el paso.