Juan Carlos García
11 diciembre, 2014

El Rey Felipe VI de España se montó al auto de la nostalgia en su recorrido por la planta de SEAT en Martorell, cuando recibió las llaves de su antiguo Ibiza, una verdadera sorpresa, por haber sido su primera mákina regalada por el Rey Juan Carlos. El monarca pisó de cerca las líneas de montaje y conoció algunos de los secretos mejor guardados de la compañía automotriz: sus futuros modelos y demás protocolos de rigor. Pero la mayor sonrisa de Felipe VI durante toda su visita vino por una agradable sorpresa. El Rey se reencontró con el que fue su primer auto: un Ibiza 1.5 de color dorado metalizado que su padre, el Rey Juan Carlos,le regaló cuando cumplió los 18 años en enero de 1986.

Emocionado al verlo, el auto despertó en el Rey alguna carcajada. “Supongo que ha recordado su primer vehículo, su época de estudiante, sus 18 años…”, explica Isidre López, responsable de Autos Históricos de SEAT, cuyo equipo ha llevado a cabo un laborioso trabajo de restauración, ya que cuando se recuperó tenía 152,000 kilómetros y hacía más de 16 años que no se ponía en marcha.

En la época que se fabricó, el modelo era muy avanzado a su tiempo ya que llevaba un motor de inyección y aire acondicionado, dos años antes de que estos elementos se introdujeran en los autos de producción. Para el equipo técnico que se ha encargado del proceso de restauración, lo más dificultoso ha sido poner en marcha todo el sistema de alimentación e inyección de gasolina puesto que llevaba muchos años sin circular. Además, han llevado a cabo trabajos de pintura integral, tapizados, neumáticos y gomas, algo que da a dicha mákina “una personalidad singular”.  De hecho, “es un Ibiza único, muy especial y hecho a medida”, apunta López. Un ejemplo de ello es que incorpora asientos especiales a la altura de Felipe VI.