Juan Carlos García
9 febrero, 2018

Diseñar sobre bases sólidas y trabajar en evolución constante, esa ha sido la filosofía del equipo Peugeot, que ha llevado al equipo a reinar en el Dakar.

Basados en los SUV 2008 y 3008, los 2008 DKR, 2008 DKR 16, 3008 DKR y 3008 DKR, estas maxi mákinas de Peugeot en el Dakar han hecho historia a lo largo de 36,610 kilómetros en las más duras condiciones.

Peugeot preparó a fondo su regreso al Dakar, “obligada” por su brillante pasado en una prueba de cuya historia forma parte estelar. Se creó un equipo con los mejores técnicos y pilotos, pero la base de todo tenía que ser una base mecánica única, un automóvil diseñado para ser competitivo, sólido y fiable en los terrenos más complicados del planeta y bajo condiciones climatológicas extremas.

 Tras un profundo estudio de la reglamentación del Dakar, Peugeot Sport se decantó por la configuración buggy de dos ruedas motrices, con un motor V6 biturbo diésel rugiendo en su interior. “Al igual que cuando competimos en las 24 Horas de Le Mans, donde optamos por un vehículo cerrado, en esta ocasión hemos decidido llevar adelante un concepto diferente al de nuestro principal rival”, declaraba el Director Deportivo de Peugeot Sport, Bruno Famin. “Hemos decidido optimizar la idea diametralmente opuesta: las dos ruedas motrices, que, además, ofrece una serie de interesantes ventajas”. Eso sí, se realizó un impresionante trabajo de ingeniería para encajar en una plataforma tan pequeña todos los sistemas necesarios en un vehículo del Dakar.

Esa base mecánica fue puliéndose año tras año, mejorando en cada uno de sus apartados con la experiencia acumulada, en pruebas y en competición, y la ingente cantidad de datos e impresiones acumuladas por técnicos y pilotos. Gracias a ello, en cada nueva edición del Dakar se presentó un vehículo más rápido, robusto y fiable que el anterior, y capaz de conquistar esta dura prueba.

La edición en la que Peugeot regresaba al Dakar después de 25 años se afrontó como un entrenamiento de cara a recopilar toda la experiencia posible sobre el terreno y la competición. Y también con el objetivo de acumular el máximo número de kilómetros para poner a prueba cada uno de los componentes del vehículo en condiciones extremas, a altas temperaturas y a gran altitud.

Este retorno se saldó con un resultado muy positivo: dos de los tres autos participantes llegaron a meta y se recabó una ingente cantidad de información. Stéphane Peterhansel rozó el “top ten”, con la undécima posición, aunque el objetivo no eran los resultados puros. El tercer Peugeot 2008 DKR, pilotado por Carlos Sainz, que había mostrado una gran velocidad y había llegado a colocarse en la cuarta posición de la clasificación general, tuvo que abandonar por un accidente en la quinta etapa.