Juan Carlos García
4 octubre, 2017

La excéntrica comunidad de inventores tiene un “socio” bastante adrenalóico, un furibundo francés llamado François Gissy, que ya era legendariamente conocido por haber haber alcanzado una velocidad de 333 km/h con su tricichete y haberla ganado nada menos que a un Ferrari F43o.

Pero el hiperactivo de François se propuso superar un nuevo récord. Para la ocasión, el señor Gissy transformó su triciclo agregándole un depósito metálico de grandes dimensiones. En su interior, no alberga ni gasolina, ni gas ni gasoil. El depósito está lleno de vapor de agua destilada… a presión. Y así se lanzó en su temeraria batalla a la conquista de la velocidad de aceleración logrando el 0-100 en sólo 0.5 segundos. En medio segundo alcanzó a una velocidad de 261 km/h… increíble.

Este “loconauta” francés experimentó en su triciclo, una fuerzas G de 5.1.