Juan Carlos García
1 agosto, 2016

La eficiencia es un actor ultra-fundamental bajo el capó. Es el cuadrilátero donde los fabricantes demuestran, golpe a golpe, los valores de su eficiencia, factor que está deshaciéndose de las tecnologías de los motores naturalmente aspirados. Tal parece ser la suerte del V8 supercargado del Jaguar Land Rover (JLR), que sufrirá el mismo destino, suplantado por un BMW twin-turbo.

En vez de crear un nuevo V8, lo cual implicaría muchos gastos en investigación y desarrollo, aparentemente JLR ha decidido que BMW será su proveedor de este tipo de motores, para así ahorrarse una gran inversión en una nueva arquitectura y mejor enfocar ese dinero al desarrollo de nuevos autos que no serán súperdeportivos sino en un sedán y un SUV eléctricos.

No es el primer motor de la marca inglesa que sabemos ya va de salida. Su V6 supercargado, que simplemente es el mismo V8 con dos pistones menos, también está caminando la milla verde y prontamente será suplantado por un seis en línea muy parecido al cuatro cilindros de la marca.

Hoy BMW produce un V8 de 4.4 litros que libera entre 440 y 600 hp mientras que un nuevo 4.0 está siendo desarrollado y será el que posiblemente llegue a las filas de Jaguar Land Rover.