Juan Carlos García
5 agosto, 2015

En el mundo existen unas pocas marcas en un nivel similar a la firma del tridente, pero en el mercado dominicano, su destellante presencia establece tres jerarquías de automóviles: modelos estándar, los premium y Maserati. Si bien su grandeza escapa de la máxima categoría, sus tentadores precios son uno de sus mayores atractivos, certificada por EuroTax como la marca de mayor valor residual. Disponible con toda su magia en Reid & Compañía…

Más que una marca, Maserati es un legado de valores italianos al mundo, un singular lenguaje de arte puro que se ha profundizado con sus 101 años de riqueza suntuaria. La sola mención del nombre Maserati es una vivaz ostentación de lujo artesanal e historia. Su sagaz concepto de marca y estilo deportivo muy por encima de los parámetros Premium… todo se agolpa ante la presencia de su tridente, por encarnar a cuatro ruedas un cúmulo de emociones sensoriales progresivas, voluptuosamente únicas. Desde sus entrañas hace cimbrar las calles con el sonido inconfundible de su motor, desatando los decibeles más sexys de la industria, lo que confirma el estudio hecho por la marca, de que su sónica eleva la testosterona de la mujer.

Esta mákina de dioses, versionada en el totalmente nuevo Ghibli, transformó el acto de conducir en el arte de la exclusividad, irrumpiendo en Reid & Compañía con un diseño apasionante y de sobrado poder. El modelo honra con su nombre al avión bimotor italiano Caproni 309 Ghibli, donde el vocablo Ghibli designa una poderosa corriente huracanada que se origina en el Sahara.

El Renacer de la Media Centuria Ghibli

Érase 1967 cuando la boloñesa Maserati impresionaba al mundo con su nuevo cupé Ghibli GT. En ese mismo año el ingeniero Gulio Alfieri, a la sazón el director de diseño de la marca, había dicho con orgullo que el “estilo Maserati se podía expresar como automóviles de personalidad definida”. Y dicho y hecho, puesto a circular, el Ghibli 1967 corría por las calles zanjando una nueva estirpe de autos deportivos. En aquellos años su impacto en el mercado fue de naturaleza icónica: su prominente capó, la agresividad de sus líneas y la abrasiva libertad que despedía el Ghibli GT fueron inimitables.

Hoy renace cuidadosamente reformulado con poderosa innovación. Su incorporación a nuestras calles se produce en momentos en que la marca fue recientemente galardonada por Eurotax, una de las firmas consultoras europeas más importantes, que lo certificó como el modelo de mayor valor residual de la clase. Igualmente su comportamiento en ventas en Europa deja buen sabor de boca, aportando significativos incrementos porcentuales a la marca.

Diseño en Majestuosa Fluidez

El legado de un siglo de Maserati resplandece en el diseño del Ghibli con vibrante poder seductor. La genética del modelo original está allí, reformulada en la dinámica poderosa y la deportividad sin concesiones que exhibe el Ghibli actual. El frontal es lo más ‘neptuniano’ que un Maserati puede ser. Su parrilla baja es una bocanada de libertad que fluye desde el epicentro del tridente hacia las nervaduras que descienden del capó. La inclinada angulosidad de sus luces sugiere una mirada incisiva, mientras que la copiosa toma de aire inferior es una vivaz expresión de diseño deportivo. Hacia los lados su temperamento ondulante queda enfatizado por sus cuantiosos pasos de rueda, sobre todo por lo distante de la trasera, cubierto bajo una elipsis seductora. El último cristal lateral de caída recta, recuerda claramente a su debutante modelo del 67. En sus posteriores, el Ghibli luce sobrio y dinámico, dado el desborde de sus ópticas hacia los lados, reforzando su actitud ‘velocista’ con la doble salida del escape.

Suntuosidad Ghibli

A través de su doble enfoque deportivo-ejecutivo, la cabina del Ghilby respira expresiva suntuosidad, envolviendo al conductor en una dinámica de pieles, costuras, maderas exquisitas, metales e innovaciones audaces. El conjunto volante-tablero llama la atención por la fluidez de sus líneas suaves y toques metálicos destellantes. Sus grandes levas fijas traducen las tecnologías de la movilidad en lenguaje exquisito. El espacio para los instrumentos vitales persevera en clase ‘tech’, distribuyendo los elementos en dos esferoides de aluminio, con un adorable tridente virtual al centro. Del tramo central destaca el proverbial reloj de Maserati montado en aluminio. Y si de aluminio se trata, el diseño de su nueva llave está confeccionado en fina orfebrería, con sus tecnologías ‘Keyless Entry’ y ‘Keyless Go’.

El equipamiento a lo Ghibli no escatima en nada, exhibiendo un ‘info-tech’ privilegiado. Su habitáculo se la luce con su pantalla táctil (MTC), de 8.4 pulgadas, desde la cual se centralizan todas funciones de configuración del vehículo, con radio, reproductor de CD/DVD, lector de tarjetas SD, puerto USB y Aux-in Apple y Bluetooth. La excelencia acústica del habitáculo la proporciona sus sistema Premium Surround de nueva generación, en cofradía con Bowers & Wilkins, la fresa del pastel en términos de alta definición. Los altavoces instalados en el Ghibli son una cuidadosa suma de tecnología y materiales ligeros, que pueden ser en Kevlar y en aluminio. Su sistema QuantumLogic Surround de Harman, es un diferenciador dentro del segmento, por la acústica cristalina que produce un cantico celestial.

La artesanía clase Maserati queda expresada de muchas formas en el Ghibli, contando con Burr Nogal, madera exquisita de poro abierto, también en ébano o en fibra de carbono, todos con un acabado brillante especial. Estas modalidades están disponibles como embellecedores de cabina. La ergonomía de los asientos es de clase suprema, quedando estimulada al tacto por la rica tapicería Alcántara con que han sido recubiertos.

Motor con la ‘M’ Grande de Maserati

La personalidad deportiva del Ghibli se apasiona sensiblemente con exquisitos propulsores diseñados por Maserati y desarrollados por Ferrari, conuna gama de poder V6 biturbo de 3.0 litros que va desde un Diesel de 275 hp y 600 Nm, un 330 Hp con 500 Nm, hasta un 410 hp con 550 Nm de torque montado en el Ghibli S y el S Q4 de tracción total, todos combinados con una impetuosa transmisión ZF de nada menos que 8 velocidades.

La composición de los dos turbocompresores de baja inercia asegura suministros de sobrada potencia, disponible desde una breve presión sobre el acelerador, especialmente en el modo Sport, con la alternativa de modo Normal e incluso un nuevo nivel de satisfacción llamado I.C.E. (Increased Control & Efficiency), que reduce consumo, emisiones y ruido.

Al hablar de prestaciones, la palabra se queda corta en relación a las que exhibe el Ghibli S Q4 que probamos, no sólo porque este ejecutivo de cuatro puertas acelera de 0 a 100 en 4.7 segundos, sino por la combinación de sensaciones únicas que produce al tomar el volante. Todas las marcas, especialmente las Premium, procuran inyectar una dosis de dinamismo deportivo en sus modelos, pero indudablemente los ingredientes italianos de Maserati son sumamente concentrados. Lo más enigmático es que pese a esto, el Ghibli es tan confortable como para no querer para ni desmontarse el día entero.

República Dominicana Abre sus Brazos al Máximo Glamur Italiano

¿Qué entendemos por glamur? ¿Qué significan 101 años de tradición con vivo rostro de futuro? ¿Cómo equilibrar en justa medida el estilo ejecutivo y el deportivo? El Maserati Ghibli ofrece un enfoque certero a estas preguntas. Un modelo de excepción que ha tallado su espacio exclusivo como berlina de alto lujo, esculpido con tentadoras líneas deportivas. Su personalidad sensiblemente elegante y porte genuinamente atlético, su comportamiento de rugiente mákina y sus interiores fervorosamente premium, transforman el acto de conducir en placer hecho arte.

El Maserati Ghibli llegó a República Dominicana por la puerta grande de Reid & Compañía, recibido con merecidos aplausos, dejaba ver la importancia del modelo en el país, donde la empresa surge como representante exclusivo de esta marca mega premium, en momentos en que ambos, Reid y Maserati, están acelerando su ritmo de progresión de futuro.