Juan Carlos García
30 julio, 2019

Audi suele sorprender con sus innovaciones, muchas veces rotundas, como fue el caso del Audi SQ7 TDI del 2016, con motor 4.0 V8 diésel, de 435 caballos de fuerza. Gracias a su compresor eléctrico, el propulsor proporciona un poderoso empuje.

 

En su rol de modelo tope de la gama, ahora, el Q7 cuenta con un nuevo diseño que lo hace todavía más impresionante.

 

Su interior incluye asientos deportivos, MMI Navegación plus, sistema de control táctil y Audi virtual cockpit con modo de visualización performance de serie. La imponente fuerza de su motor merece una tinta aparte, es un V8 con doble turbocompresor, que ofrece un par máximo de 900 Nm entre 1,250 y 3,250 rpm. El SQ7 acelera de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos y alcanza una velocidad máxima de 250 km/h, limitada electrónicamente. El consumo de combustible en ciclo combinado es de 9.1 litros de por cada 100 km, lo que se corresponde con unas emisiones de CO2 de 231 g/km.

 

Un compresor eléctrico (EPC), que toma su energía del sistema eléctrico de 48 voltios, asiste a los turbocompresores cuando se pisa a fondo el acelerador y la energía disponible en el flujo de aire de escape es baja, suministrando aire fresco, algo fundamental para una correcta combustión. El resultado es un poderoso empuje, disponible de forma instantánea en cualquier momento, especialmente al acelerar desde baja velocidad y en aceleración desde parado. El compresor eléctrico está integrado en el conducto de admisión.

 

Un compacto motor eléctrico acelera el compresor hasta 70,000 revoluciones por minuto en 250 milésimas de segundo. En el sistema de escape, dos actuadores modulan el imponente sonido del bloque de ocho cilindros.

 

Una rápida transmisión tiptronic de ocho relaciones y la tracción integral permanente quattro, canalizan al asfalto el poderoso empuje del 4.0 TDI. En este modelo son de serie la suspensión neumática y la dirección progresiva, cuya desmultiplicación se hace cada vez más directa según se incrementa el ángulo de giro, lo que redunda en un comportamiento dinámico mejorado.

 

La dirección a las cuatro ruedas permite que el gran SUV sea más fácil de manejar: a baja velocidad las ruedas traseras giran hasta 5 grados en dirección contraria a las delanteras, lo que mejora la agilidad. En autopista, las ruedas traseras giran ligeramente en la misma dirección que las delanteras, para beneficiar así la estabilidad.

 

Además, el paquete de suspensión advanced, que se ofrece de forma opcional, incluye el sistema de estabilización activa antibalanceo. Este sistema reduce las vibraciones provocadas por las masas suspendidas cuando se conduce en línea recta por carreteras con pavimento irregular, y compensa el balanceo para reducir los movimientos de la carrocería cuando se conduce de forma deportiva en carreteras de curvas. El diferencial deportivo, que proporciona un comportamiento aún más dinámico, es el tercer sistema de alta tecnología del Audi SQ7. Distribuye activamente la fuerza entre las ruedas traseras en curvas tomadas a alta velocidad.