Dhymar Cohen
19 julio, 2019

Después de la espectacular presentación del Porsche 911 a la prensa latinoamericana en el autódromo de F1 Hermanos Rodríguez, la marca nos reservaba otra excitante prueba de manejo de 130 kilómetros con destino a la ciudad de Puebla. Fundada por los españoles en 1531, bautizada como Puebla de los Ángeles, lleva ese nombre por la leyenda de que los mismos ángeles del cielo bajaron para señalar el sitio preciso donde debían levantar la ciudad. Su carretera de esplendido trazado, sirvió de alfombra roja para que la mákina de Stturgart desafiara rectas y curvas con la confianza de su performance y la ciencia de sus nuevas tecnologías, viajando a “exceso de felicidad” en ruta hacia la antigua y moderna urbe

 

Puebla es una ciudad rebosante de sabor virreinal, donde el nuevo Porsche 911 y la metrópoli compartieron escenario, al protagonizar una prueba de manejo entre el vistoso ayer de una urbe patrimonio histórico y la fuerza de la innovación de una mákina única.

Puebla ha sido de gran importancia en la historia de México. Aquí se levantan ciudades prehispánicas tan importantes como Cholula, una de las zonas arqueológicas más espectaculares del país. Puebla llegó a ser la segunda ciudad en importancia de la Nueva España, gracias a su cercanía con la capital. Cuenta con una de las mayores concentraciones de edificaciones virreinales que le valieron ser llamada “El Relicario de América” y ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987. Su conjunto de monumentos ofrece al visitante innumerables construcciones religiosas, entre iglesias y conventos y más de mil obras civiles de estilo barroco y neoclásico.

En la ciudad se libró la hoy llamada “Batalla de Puebla” de 1862, cuando los mexicanos derrotaron al ejército francés de élite, considerado en su momento el mejor del mundo.

Puebla es famosa por sus telares que gozan de prestigio mundial. En gastronomía, el famoso mole mexicano nació en Puebla, así como los chiles en nogada y una larga lista de dulces exclusivos. Los dos grandes volcanes de Puebla, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, fueron testigos del recorrido de nuestro Porsche 911. Ostentando el inconfundible ADN de su eterno semblante, su nueva fisonomía renovada estableció un notable contraste para la tradición y el futuro del 911… que con una buena carga de adrenalina, habría de llevarnos el encuentro con la “colonial” y heroica Puebla.

 

El Perfil Inconfundible del Ícono

El nuevo Porsche 911 es tan impresionante como atlético. Su nueva fisonomía renovada significó un reto para la tradición y el futuro de la marca. Pleno de remembranzas, la mákina reúne detalles que evocan sus orígenes, desde sus ópticas LED de nuevo desarrollo, el capó reformulado y la toma de aire delanteras, las cuales conforman una poderosa unidad gráfica en negro continuo que exponen un 911 de supremo carácter.

Fiel exponente del diseño sin distracciones, naturalmente Porsche, la vista lateral resalta deportividad, complexión y volumen. En su nueva transformación, cuenta con neumáticos más grandes en el eje trasero, lo que le confiere al nuevo 911 un aspecto aún más musculoso, agresivo y atlético.

La región posterior merece una exaltación de cuidadosa tinta por el trazado fervorosamente horizontal de sus ópticas, expresadas con una nueva línea LED continua, donde la volumetría de los extremos expresa un nuevo gesto 3D de intenso estilismo.

Otra innovación en el 911 es su tercera luz, en una clara deferencia a la historia del 911, así como el alerón trasero de ‘inteligencia adaptativa’ que aporta mayor carga aerodinámica.

 

Turbo-entrañas de Nueva Generación

Cruzar de ciudad de México a Puebla a la velocidad del ícono es una experiencia de ‘vuelo bajito’. En el corazón del nuevo 911 respira un novedoso bóxer twin-turbo de seis cilindros creado por los ingenieros ‘porschelígenos’. Destacan los 30 caballos de fuerza adicionales para un total de 450 Hp, con un respetable par de 530 Nm… una singularidad de pura adrenalina Porsche, que vertimos con toda su tradición y poder por toda la ruta poblana.

El 911 ostenta una nueva caja de cambios PDK de doble embrague de ocho velocidades. Al haber sido perfeccionada, el conductor percibe nuevos placeres de la súper deportividad dada su rapidez y precisión. Una experiencia similar vivimos sobre la autopista a Puebla, con rebases emocionantes sin riesgo alguno, bajo la gélida mirada de los dos volcanes. Acelerar esta mákina es disfrutar de las máximas prestaciones deportivas posibles, con la música de fondo de su embravecido boxer… un performance celestial que los mismos ángeles de Puebla envidiarían.

El nuevo Porsche 911 Carrera S acelera de 0 a 100 Km/h en sólo 3.5 segundos con el Sport Chrono Package, mientras que el 911 Carrera 4S con su súper tracción integral es capaz de lograrlo en 3.4 segundos, superando los 3.8 anteriores.

La tecnología de competición Porsche más actualizada se vierte en este nuevo 911. El nuevo sistema de dirección garantiza mayor agilidad y precisión en el comportamiento dinámico al trazar curvas, en perfecta sincronía con el giro del eje trasero asegurando mejor estabilidad. Esto se combina con el Porsche Active Suspension Management (PASM) de nueva factura.

Porsche y Puebla… rica tradición, identidad única y espíritu intenso.

 

Interior Porsche Revive en Total Vanguardia

El interior del nuevo 911 es un paradigma en sí mismo, dada la disposición y estilo horizontal que originalmente resplandecían en su primera y segunda generación, cuidadosamente actualizadas. Deslumbra con su sencillez purista, combinando la exquisita diagramación digital del panel de instrumentos, que reproduce las tradicionales cinco esferas del primer 911, pero el tacómetro al centro… especialmente preservado en lenguaje análogo como otro signo que conecta con la tradición. Se trata de una innovación al 911% con toda la información de la conducción dinámica, que incluye el sistema de visión nocturna, navegación GPS, Control Crucero Adaptativo, grafica de Fuerzas G, control del audio y numerosos etcéteras tecnológicos, vertidos como ningún otro 911 lo había expuesto.

La nueva pantalla central táctil de 10.9 pulgadas del PCM es un altar de sofisticada tecnología, que se la luce con el Porsche Connect Plus de serie. Su manejo intuitivo escapa a todo convencionalismo, facilitando sensiblemente al gusto personal el control ampliado del infotainment. Debajo reluce una unidad de cinco comandos combinados con la nueva palanca de cambios… una escultura electrónica para llevar la marcha con estilo.

Alegres violines de mariachi se dejan sentir en el Sound Package Plus de serie, que ofrece el BOSE Surround Sound-System opcional, con dos altavoces para una potencia total de 570 vatios. En el colmo de la gloria sónica se puede optar por el Burmester High-End Surround Sound-System, igualmente con doce altavoces, pero con una potencia total de 855 vatios.

Los asientos ofrecen sensaciones de placer idílicas, adoptando el manejo sencillo de los 911 anteriores. Destacable son las plazas traseras mejoradas, más anchas y con mayor respaldo. Ya en plena ciudad, admiramos el amplio trazado urbano y la majestuosa arquitectura colonial de la urbe, orgullo de México.

Al término del viaje, Porsche nos obsequió un encuentro con las artes plásticas en la elegante Casa Besign, que rindió tributo al interiorismo de Puebla, como forma de rescatar viejas casonas del centro de la ciudad para devolverles su antiguo esplendor. La hospitalidad mexicana se dejó sentir con afecto especial en el soberbio Hotel Cartesiano, uno de los más exclusivos de la ciudad, que nos ofreció un servicio sencillamente de reyes… así concluye esta experiencia de selecto sello Porsche, en una mákina con cualidades de performance extraordinarias, propias de un deportivo icónico y purista, que fusiona tradición y futuro como su principal esencia de marca.