Juan Carlos García
4 septiembre, 2019

La búsqueda de nuevos recursos para la movilidad puede arrojar resultados asombrosos. Muchas empresas y visionarios están en eso.

Los fabricantes de automóviles y de pantallas, además de compañías tecnológicas, trabajan en paralelo para cambiar la forma en la que el conductor y los pasajeros de un vehículo reciben información visual.

De esta forma, más tempano que tarde, el parabrisas será el protagonista de una revolución tecnológica.

La tecnología 3D acelera la reacción del conductor y mejora los juicios de profundidad mientras se conduce; además de ayudar de forma eficaz al conductor a reincorporarse a la tarea de conducir en un vehículo autónomo.

Este conjunto de avances irá en paralelo al desarrollo de nuevos sistemas ADAS de asistencia a la conducción y a la conducción autónoma. Además de ofrecer protección y transparencia, ser el soporte de cámaras y sensores, y apoyo para que se despliegue el airbag del pasajero; el parabrisas también se convertirá en una compleja pantalla.

Y todo ello, en la búsqueda de una mayor seguridad, porque el 90% de la información que recibimos al conducir nos llega al cerebro a través de la vista. Como conductores, tenemos que gestionar nuestra atención para ponerla al servicio de la conducción, la carretera, las circunstancias del tráfico y la propia gestión del vehículo. Y la realidad aumentada y los gráficos en tres dimensiones van a ayudarnos en esa tarea, aumentando la seguridad al volante.

Parabrisas con pantallas 3D

Los sistemas de visualización en tres dimensiones permiten estructurar mejor la información y facilitan la comprensión de los elementos espaciales. Y estos pueden emplearse tanto en el head-up display del parabrisas, como en el cuadro de mandos. Así se ha demostrado en un estudio*, que aseguran que la tecnología 3D acelera la reacción del conductor y mejora los juicios de profundidad mientras se conduce. Además, el 3D permite una fácil traducción entre el mundo real y el virtual 3D. De este modo, las señales de navegación y la distancia con vehículo anterior, por ejemplo, se transmiten de forma intuitiva. En general, el conductor no se confunde al cambiar con frecuencia la atención visual entre el entorno real de conducción y la pantalla 3D.