Juan Almonte
4 julio, 2018

 

Tres Ejemplares de la Edición Limitada Aterrizan en RD.

Desde su gestación, el Corvette escribió un nuevo código de lenguaje automotriz que viene estremeciendo al mundo a lo largo de sus 65 años. Repleto de gloria, hoy como ayer es un gran favorito de la velocidad. Bajo una de sus facetas más abrumadoramente apasionadas y exclusivas en edición limitada, el Corvette Grand Sport Carbon 65 engalana a RD con 3 de las 650 icónicas unidades fabricadas. Su expresión alucinante, su compulsiva vocación de pista y su trayectoria de leyenda, lo convierten en una mákina lúdica… plena de furia Chevrolet en Santo Domingo Motors

 

El Corvette es un súper deportivo de ensueño. Todo cuanto ha venido realizando en sus 65 años de historia lo ejecuta con la furia de su legado: cosechando victorias en los circuitos más importantes del mundo, triturando récords e imponiendo nuevos paradigmas desde sus entrañas V8. En su rol de mákina conmemorativa, el Corvette Grand Sport Carbon 65 Edition es un tributo de poder a gloria de Detroit, resultado de las más exigentes pruebas de velocidad y avance automotriz, vertidos con puntual pasión en su caudal de prestaciones.

Hoy, ese legado imperecedero reencarna en el Grand Sport Carbon 65 Edition, un poderoso velocista que ha sido reinventado, incorporando los valores de diseño de las ediciones especiales al modo único de la cruz dorada, del cual la unidad No.499 cayó en nuestras manos para nuestra prueba.

 

La Expresión Intimidante

El Grand Sport Carbon 65 Edition combina una serie de valores de diseño puro de pista, que lo disparan del estándar dado su enfurecido exterior pleno de vigorosos elementos en fibra de carbono. Su aerodinámica habla el lenguaje de la velocidad a su manera recogiendo todo el patrimonio y características exclusivas del histórico legado del Grand Sport que en la década del 60. Su libérrima estética se comporta de manera irreverente con todo lo convencional. Si bien a pleno caballaje la mákina es fiebre pura, en su modo estático asume muy bien su rol de lujuria contenida.

Al igual que el mítico Corvette C7.R GTE campeón de Le Mans, esta edición especial cuenta con alta dosis de carbono atractivamente visible desde el techo, retrovisores, entradas de aire, el spoiler trasero y el gran difusor que resalta la extrovertida cuarteta de escapes centrales envíando un mensaje de poder. Detalles de su expresión exclusiva se destacan las grandes branquias tras los arcos de ruedas delanteros con el “Grand Sport” y los insertos “Carbon 65”.

Las carreras han diseñado al Corvette y esa experiencia en pista nos ha ayudado a construir vehículos mejores y más capaces“, confiesa Mark Reuss, vicepresidente de Global Product Development de General Motors Company.

 

Súper Cockpit a Toda Tecnología

El interior de esta mákina es deslumbrante, inteligente y rabiosamente deportivo. Cada centímetro del cockpit de este Grand Sport Carbon 65 Edition respira tecno-delicias que incitan los sentidos, donde la gamuza Jet Black, la fibra de carbono y una intensa costura azul son el común denominador. El sello de exclusividad lo pone el número de identificación colocado delante de la palanca, en nuestro caso el 499.

El enérgico volante recibe al piloto a ritmo de levas, resaltando el panel de instrumentos digitalizado, en cofradía con su Head Up Display’, para la proyección información vital sobre el parabrisas.

El info alcanza alturas de entretenimiento sideral con su pantalla central táctil de 8 pulgadas, bajo el sofisticado sistema ‘MyLink’ de Chevrolet, con reconocimiento de voz, Bluetooth, sistema de audio Bose de 10 bocinas, puerto USB, SD y AUX; misma pantalla que proyecta las imágenes de cámaras de asistencia alrededor de la mákina.

 

Poseído Por el Poder

Este súper deportivo de excepción está empoderado por su motor LTI V8 de 6.2 litros de bloque compacto, que reparte 450 caballos con inauditos 624 Nm de torque, gestionados por su innovadora transmisión automática ‘Hydramatic’ de 8 velocidades con control manual en el volante, logrando un impresionante 0-100 en sólo 3.6 segundos.

El Grand Sport Carbon está hecho para disfrutarlo y detonar los instintos desde el encendido. La conducción es deportividad en su más puro estado. Tanto poder controlado genera un idílico balance en acción. La óptima distancia entre ejes ofrece la sensación de manejo tipo motor central, lo que se traduce en un perfecto equilibrio, que hace honor a la casta súper deportiva de Corvette por su magistral relación peso-potencia; al tiempo que su ‘personalidad balística’ es resultado de su carga aerodinámica, que parece personalizarse en la medida que se le exige al acelerador, pero dócil todo el trayecto. Parte del mérito son sus paneles de nanocarbono y su nuevo bastidor de aluminio que trasladan el peso hacia atrás, de manera que tenemos un deportivo ligero y de estructura súper rígida, a lo que se suma una suspensión racing electromagnética de ‘tipo performance’.

El sistema ‘Active Rev Matching’ permite acceder electrónicamente a cinco modos de conducción: Clima, Eco, Tour, Sport, Track, brindando hasta doce variables de rendimiento que personalizan la experiencia de manejo en grado mega.

Todo cuanto compone las características del Grand Sport Carbon 65 resulta un rendimiento inteligente, dado su sistema de control autónoma de activación de cilindros, utilizando 4 cuando maneja a bajas velocidades, restableciendo el poder de los 8 con sólo oprimir el acelerador.

Hace poco disfruté de un Corvette Z06 en el autódromo. Esa bestia te dopa de adrenalina con su ‘supercharger’. Con el mismo motor aspirado, el Carbon 65 también da catedra de poderío, pero la diferencia más significativa que puedo ver, es que hay una mejor interacción con el piloto. El Grand Sport Carbon 65 Edition es una delicia.

 

Grandeza Deportiva a la Potencia Grand Sport

El Chevrolet Corvette es fruto histórico y estelar de GM, que proyectado en el ‘modo’ Grand Sport Carbon 65 Edition alcanza meritorias purezas de circuito. La mákina es resultado de rigurosas pruebas de capacidad, en laboratorios y pistas a lo largo de 65 años, a fin de entregar al mundo lo mejor de la tecnología de la velocidad que la industria automotriz puede producir como una embelesante tradición de la cruz dorada.