Juan Carlos García
21 marzo, 2016

 En el inicio del Gran Premio de la Fórmula 1 Rolex, Ferrari tomó el control, pero un paro a mitad de carrera después de un gran accidente con Fernando Alonso, Nico Rosberg de Mercedes se alzó con la victoria.

Su compañero de equipo Lewis Hamilton aprisionó el segundo lugar, mientras que Sebastian Vettel tuvo que conformarse con la tercera posición, al cabo de las 57 vueltas en el abarrotado circuito Albert Park. El héroe local, Daniel Ricciardo de Red Bull entró en un discreto cuarto, bien lejos de Felipe Massa de Williams, mientras que Romain Grosjean debutó en su equipo Haas con el sexto lugar.

Alonso de McLaren Honda junto a Esteban Gutiérrez de Haas, tuvieron suerte de librarse de un aparatoso accidente en la curva 3, vicisitud que encendió las señales de alerta, para volar en la vuelta 19. Hasta ese momento era Ferrari quien lideraba la carrera, con un Vettel y Raikkonen buscando inútilmente un doblete.

Hamilton se llevó la peor parte, su lento comienzo agravado por la pérdida de más terreno y posiciones, y posiblemente algún alerón frontal, lo llevaron de la pole al séptimo puesto.

Después de un descanso de 20 minutos para eliminar los restos del accidente entre Alonso y Gutiérrez, la carrera se reinició con una agresiva estrategia Ferrari de dos paradas con la utilización de neumáticos superblandos. Mercedes, aunque había estado conservador y seleccionado los medios, salió airoso.

Muy pronto se hizo evidente que Vettel no iba a abrir la brecha que necesitaba para una última parada, y cuando eso vino, en la vuelta 35, Rosberg, Hamilton y un luchador Ricciardo, superaron a los Ferrari. Hamilton se aproximó al equipo Red Bull, alcanzando el segundo lugar en la vuelta 42, pero no pudo avanzar decididamente sobre Rosberg, quien entró a la meta con 10 segundos de ventaja.

Al igual que Vettel, Ricciardo también atornillado con neumáticos nuevos – en su caso, los superblandos – y voló a última hora del estableciendo el australiano la vuelta rápida y creciente hasta la cuarta posición, justo perdiendo de convertirse en el primer australiano para reclamar un podio del Gran Premio en su tierra natal .