Alvin Ortega
26 marzo, 2013

Es el sábado justo antes de la Navidad y como entenderán, quedarnos quietos no es una opción, por lo que el Jeep Club tenía que conseguir algún rincón de nuestro país para explorar, pero esta ruta no iba a ser igual que las demás. Hace ya dos años se realizó una ruta exploratoria entre Azua y San José de Ocoa, en esa travesía se visitaron varios poblados, los cuales se veían que las familias en estos eran de escasos recursos, por lo que nos propusimos organizar la última ruta del año para llevar canastas navideñas a estas familias y compartir la alegría que caracteriza las festividades navideñas.

Una vez todos listos y recargados de agua y combustible, hacemos un giro a mano derecha después del Cruce de Ocoa para encaminarnos hacia nuestro destino. A partir de aquí es cuando la ruta empieza a complicarse, pero a ser más divertida para los miembros del Jeep Club, dejamos el pavimento atrás, las calles desaparecen y se convierte en un camino de tierra y piedras.

Llegamos a un cañón, el cual nos indica que comenzamos un ascenso de una cuesta intensamente empinada que no parece tener fin, cada vez que llegamos a una planicie pensamos que la subida había llegado a su fin, pero para nuestra sorpresa esta continuaba, obligándonos a aumentar las revoluciones de nuestro Jeep® y a utilizar el 4×4 Low para tener un ascenso más suave, en tan empinada cuesta. Finalmente, después de alrededor de 35 minutos de pura subida, esta llega a su fin, comenzamos a pasar entre varios poblados, precipicios y ríos, como se imaginarán estamos inmersos en la Cordillera Central, la cual nos exhibe una vegetación típica de montañas y bañada por un sol radiante, todos estamos maravillados de todas las bellezas que tiene nuestro país y que podemos disfrutarlas gracias al Jeep Club. Dentro de los pueblos que tenemos que atravesar para llegar a Sabana de San Juan de la Maguana tenemos: El Pinar, Los Tramojos, Mancebo y Sabana de Miguel Martín.

Al abrir las puertas para desmontarnos, nos golpea una acogedora brisa, que nos invitó a hacer uso de nuestros abrigos… y eso que llegamos exactamente a la 1:00 PM y estábamos a una temperatura de 20°C. Tímidamente, los residentes de la Sabana de San Juan iban saliendo, asombrados y con ojos curiosos al ver esta caravana de vehículos que acababa de arribar en su pequeño pueblo. Inmediatamente nos pusimos manos a la obra. Mientras algunos desmontaban las canastas, otros iban con ellas en mano, tocando las puertas de los residentes para hacer entrega de estas. Los residentes, tímidos y sorprendidos de lo que acababan de recibir, no tenían palabras para expresar su gratitud, y lo hacían con una sonrisa que hablaba por sí sola. Los niños soplaban los pitos y jugaban con los obsequios que se les acababa de entregar. Fue increíble como el pueblo se envolvió en felicidad en cuestión de minutos.

Después de almorzar y compartir con los lugareños, emprendemos camino de regreso por el mismo camino que habíamos cursado hacía unas pocas horas, deteniéndonos en uno de los ríos para refrescarnos un poco en el agua helada y compartir rodeados de la naturaleza, el aire fresco y la vida silvestre. Después de pasar un buen rato compartiendo entre amigos, empezamos el descenso, que es mucho más divertido que la subida, ya que podemos ir más rápido y conocemos el trayecto hasta la base de la montaña. Para deleite de los presentes, el descenso es al atardecer, teniendo la dicha de observar las nubes bajando y cubriendo las montañas vecinas, el sol se escondía detrás de las montañas y de las mismas nubes que se encontraban a nuestro alrededor… como comprenderán, esto fue todo un espectáculo.

Inmediatamente observamos el atardecer, nos volvemos a montar para emprender el camino de regreso a Ocoa. Es tiempo de desactivar el 4×4 y volver a tomar el pavimento. Será ya hasta el año que viene para nuestra próxima ruta, que esperamos sea muy pronto y que en el 2013 las rutas por venir sean aún mejores y podamos ayudar a más comunidades como estas.

Les exhortamos a todos a que se unan al Jeep Club y comiencen a disfrutar de las bellezas y maravillas que tiene nuestro país para ofrecernos y, claro está, vivir una experiencia que solo se puede vivir en un Jeep®.

Los requisitos para pertenecer a este Club son bien sencillos:
Tener MUCHAS ganas de divertirse
Tener espíritu aventurero
Tener un vehículo de la marca Jeep

Para más información del Jeep Club y formar parte de él, pueden visitar nuestra página: www.jeepclub.com.do o pueden escribir a contacto@reid.com.do