José Andujar
18 abril, 2013

 

Cada día que pasa en el mundo del automóvil van surgiendo innovaciones maravillosas; una de estas es el sistema de inyección de gasolina más moderno y eficaz que se comercializa en este momento llamado FSI.

FSI son las siglas en inglés ‘Fuel Stratified Injection’ (en español: ‘Inyección Estratificada de Combustible’) que es una tecnología aplicada a motores alimentados por gasolina utilizados en autos que aumenta su potencia, reduce las emisiones contaminantes, y los hace aproximadamente un 15% más económicos. Esta maravilla fue concebida por la marca alemana BOSCH de la cual siempre estamos acostumbrados a recibir tecnología de vanguardia. En dichos motores, el combustible es inyectado directamente en las cámaras de combustión por unos inyectores situados en un lado del cilindro, los cuales reciben la gasolina gracias a una bomba de alta presión accionada por el árbol de levas y a un sistema ‘common rail’ (conducto común, o riel común).

Estos inyectores dosifican el combustible con una presión que puede llegar hasta 110 bares. En esta situación, el aire aspirado en la etapa de admisión va forzosamente hacia las cámaras de combustión y la cabeza de cada pistón. En función de la posición de la válvula de mariposa de admisión de aire, el motor dispone de dos diferentes modos de funcionamiento, que son la clave definitiva para la versatilidad que proporciona el sistema FSI que son: la alimentación por mezcla homogénea o estratificada. Según la situación de carga del motor y la posición del acelerador, la electrónica del motor activa la modalidad más conveniente en un momento dado, sin que el conductor lo note ni tenga que intervenir.

En un sistema convencional de inyección, el colector alimenta constantemente la mezcla a presión con 14.7 partes de aire por una de gasolina. El motor emplea esta mezcla homogénea cuando el conductor solicita mucha potencia. En condiciones de máxima carga o elevado régimen, el combustible es inyectado en sincronización con la fase de admisión, y las cámaras de combustión son llenadas de forma homogénea con la mezcla que hará explosión.

Pero con el sistema FSI, gracias a la gran precisión de la inyección, a la finísima pulverización del combustible, y a la refrigeración interna cuando se difumina el combustible en la cámara de combustión, el motor FSI permite una compresión más elevada que los motores con inyección convencional en el colector, lo que proporciona más efectividad termodinámica. Esto quiere decir que, alimentándolo homogéneamente, el motor consume menos combustible y le permite contar con más potencia. En el mismo orden existe el TFSI, el cual consta del sistema FSI pero sobrealimentado (TURBO).