Juan Carlos García
7 diciembre, 2017

Steve Jobs, el genio creador de Apple, tenía un BMW Z8 en su garaje. Se lo compró por consejo de su amigo Larry Ellison, consejero delegado de Oracle, y es puesto en subasta en Sotheby’s Nueva York. La firma espera obtener entre 300,000 y 400,000 dólares por un modelo que suma en sus ruedas algo menos de 24,500 kilómetros.

Acabados de titano y cuero negro del más exquisito en su interior, su estética cuadraba perfectamente con Steve Jobs. El BMW Z8, de hecho, es el modelo más icónico de la marca en el siglo XXI, un descapotable de futuro que nació ya con aires de clásico. Inspirado en el BMW 507, se lanzó en 2000 como un deportivo artesanal, fabricado prácticamente a mano. Estuvo en producción hasta 2003 y en ese tiempo se ensamblaron 5,703 unidades.

Su chasis y carrocería de aluminio, sumado  su motor V8 de 5 litros de 400 Ho y 500 Nm de torque, le permitían acelerar de 0 a 100 km/h en 4.7 segundos y alcanzar a cielo abierto una velocidad máxima de 250 km/h (limitada electrónicamente). Además, el Z8 mostraba el camino de la tecnología automovilística con elementos como control de tracción y estabilidad, navegador o luces traseras de neón (innovación que no cuajó en exceso).El que perteneció a Steve Jobs, que poseyó alguna moto de la marca y también varias unidades del Mercedes SL 55 AMG, fue el BMW Z8 número 85, entregado el 6 de octubre de 2000. El fundador de Apple lo vendió en 2003 al propietario actual, que después de un año se deshizo de él para recuperarlo posteriormente. Como detalle curioso, además de la documentación que garantiza que perteneció a Jobs, el auto conserva el teléfono Motorola integrado de serie y odiado por el empresario.