Dhymar Cohen
15 julio, 2019

De tal palo tal astilla”, Ferry Porsche, fue, como su padre, un reconocido ingeniero automotriz y fundador de Volkswagen y Porsche. El proverbial Ferry inventó un automóvil en 1948, bajo el nombre de 356 Roadster o “Número 1” para abreviar. Era el deportivo perfecto con el que había soñado, el que no podía encontrar en ningún otro lugar. Y fue el inicio de la era Porsche.

Siete décadas más tarde, Porsche está a punto de comenzar su segunda encarnación: con el Taycan, comienza la era  e-performance de Porsche”. Estas palabras de Oliver Blume, Director General de Porsche, resumen la transformación de la marca, un fabricante de deportivos puros que ahora va más lejos y ofrece también servicios adicionales de movilidad exclusiva y deportiva. Es como una especie de transición de un productor de hardware a una empresa integrada de hardware, software y servicios.

Esta nueva era mantiene los atributos clave de Porsche, pero adaptados a los nuevos tiempos. Por ejemplo, la orientación a un cliente que ahora demanda también nuevas tecnologías y quiere intensificar su experiencia con la marca y el producto. O la necesidad de ser líderes en tecnologías de electrificación, conectividad y digitalización para mantener el número uno en movilidad deportiva.

Oliver Blume deja claro que Porsche está cambiando, pero nuestra identidad sigue siendo la misma. Y nuestras aspiraciones siguen siendo las de Ferry Porsche: el sueño del coche deportivo perfecto”. Lutz Meschke, Vicepresidente del Consejo de Dirección de Porsche AG como responsable de Finanzas e IT, añade que Ferry Porsche, el hombre que fundó nuestra compañía hace más de 70 años, dijo que el último automóvil que se fabrique será un deportivo. Y yo espero que sea un Porsche”.

El Porsche 911 es un automóvil constantemente nuevo y, sin embargo, inmutable. Oliver Blume pone el ejemplo paradigmático de este modelo para explicar cómo es posible renovarse sin perder la identidad. Dudo que haya otro automóvil como el 911, que se haya adaptado con tanta frecuencia y consistencia para cumplir con los requisitos de un deportivo moderno y, sin embargo, se haya mantenido tan inequívocamente fiel a sus valores internos y externos. En principio, el Porsche 911 es siempre el mismo coche deportivo, a pesar de nuestro compromiso inquebrantable con el progreso. Nuestra empresa trabaja exactamente de la misma manera”.