Juan Carlos Diaz
30 abril, 2020

Las siglas RSR es una poderosa denominación de competición de Porsche que ofrece las máximas prestaciones en circuito, así como la mejor combinación entre rendimiento, eficiencia y manejabilidad.

El RSR es un sello de gloria que ha luchado por títulos en los campeonatos más importantes del mundo. El primer modelo RSR del 911 Carrera, tuvo un impecable debut en 1973, lograron el triunfo absoluto en las 24 Horas de Daytona, pilotado por Hurley Haywood y Peter Gregg, repitiendo la hazaña en las 24 Horas de Le Mans. El común denominador de estas mákinas gloriosas es el motor bóxer de tres litros.

El Porsche 911 Carrera RSR 2.8 1973 es el padre de todos los RSR, creado sobre la base del Carrera RS 2.7. Para cumplir con la normativa FIA para los Grupo 4, Porsche no tuvo que hacer muchos cambios respecto al modelo de calle. La cilindrada del motor bóxer aumentó con un diámetro de cilindros mayor, los neumáticos traseros crecieron 50 milímetros a lo ancho y la conocida como “cola de pato” sobre el alerón posterior se convirtió en un verdadero alerón.

El RSR fue el primer vehículo con turbocompresor que entró en la historia de Le Mans en 1974. Sin embargo, el motor atmosférico de gran cilindrada sigue siendo el preferido en la actualidad para las carreras de GT.

El nuevo Porsche 911 RSR está propulsado por un seis cilindros de 4.2 litros, el mayor motor bóxer que se ha instalado hasta ahora en un 911 oficial de competición. Además de sus prestaciones, siempre se ha puesto el foco en la eficiencia, la fiabilidad y la manejabilidad durante su desarrollo.

Los prototipos RSR con motores de 2.8 litros de 1973 tenían 290 caballos, mientras que los tres litros del año siguiente ya alcanzaban los 330. El propulsor derivado del Carrera RS de producción en serie recibió solo pequeñas modificaciones. Su diámetro era de 92 milímetros, pero la carrera se mantuvo en 70.4 milímetros, igual que en el modelo de carretera. La compresión de 10.3:1, era bastante baja para los estándares de hoy. El motor de seis cilindros atmosférico situado en la parte trasera generaba 294 Nm de par. En la versión de carreras, el radiador de aceite se instaló en la parte delantera del vehículo.

En el nuevo Porsche 911 RSR, basado en el 911 GT3 RS de altas prestaciones homologado para carretera, el motor se ha montado por delante del eje trasero para conseguir un reparto de pesos más equilibrado. En configuración de carrera, el último bóxer de 4.2 litros del RSR cuenta con unos de 515 caballos, limitado por los requisitos reglamentarios para competir en el WEC y en el campeonato IMSA norteamericano. El par se ha más que duplicado en comparación con el Porsche 911 Carrera RSR 2.8, lo que mejora significativamente la eficiencia.

El “Ur-RSR” llevaba una caja de cambios manual de serie, tipo 915, de cinco velocidades. Hoy, la potencia se transmite a los palieres a través de una caja de cambios secuencial de seis velocidades. Las marchas se cambian mediante unas levas y la interrupción de potencia es de sólo unos milisegundos. Esto sorprende a la estrella de las carreras Romain Dumas, que explica que: “En el pasado, cuando bajabas de marcha, tenías que poner tu pie izquierdo en el embrague y tu pie derecho en el freno y el acelerador al mismo tiempo. No funcionaba sin punta-tacón. Era como un baile. Además, la mano derecha tenía que estar en la palanca de cambios. Todo era un gran desafío. Ahora es más fácil para el piloto gracias a los desarrollos técnicos en casi todas las áreas. Con el nuevo Porsche 911 RSR se puede conducir al límite con mayor tranquilidad”.