Dhymar Cohen
21 abril, 2020

Con sus 8,700 rpm, cada uno de los pistones del motor 5.2 litros V10 del Audi R8 viaja aproximadamente 27 metros por segundo. La velocidad sumada de los 10 pistones alcanza más de 966 kilómetros por hora. Eso es casi tan rápido como su avión comercial doméstico estándar. Cada pistón supera a los de Fórmula Uno.

Con la configuración de cilindros a 90° de aspiración natural, el sistema FSI se perfeccionó en el desarrollo de los autos de carrera de resistencia de Audi en las 24 Horas de Le Mans, todo bajo la necesidad de que su rendimiento excediera las elevadas expectativas de un súper deportivo con cada manejo al tiempo que proporciona el refinamiento y la suavidad de un Audi brindando hasta 640 caballos de fuerza y 560 Nm de torque.

En comparación con un motor V8 de tamaño similar, el V10 tiene pistones más pequeños y ligeros, lo que le permite acelerar más libremente.

A diferencia de otros modelos de la marca, el motor V10 del R8 disminuye el centro de gravedad, permitiendo de paso, que resista fuerzas laterales más altas, ya que la bomba de aceite nunca se verá afectada por las curvas agresivas, dado al sistema de lubricación con aceite de cárter seco.

El corazón del R8 tiene 40 válvulas (dos válvulas de admisión y dos de escape por cilindro), pero sus resortes y los balancines de tipo rodillo ahora están hechos de titanio ultraligero de alta resistencia, frente a aleaciones de acero en aplicaciones anteriores, entre otras modificaciones.

El último V10 también presenta tecnología ‘Cylinder on Demand’ (COD), que desactiva los cilindros de un banco cuando no los necesita para mayor eficiencia. El conductor no nota la transición; a una aceleración más fuerte, activa todos los cilindros de inmediato.