Juan Carlos Diaz
1 abril, 2020

La deportividad de Porsche le viene de cuna. Las carreras del más alto nivel han guiado sus avances tecnológicos, marcando su gloria en las competiciones más desafiantes del mundo… este es el ADN de Porsche.

Desde Ferdinand ‘Ferry’ Porsche y su joya, el legendario Porsche 356 No.1 Roadster, sentaron las bases de la marca en 1948 y el destino de la deportividad automotriz. Ferry Porsche dijo: “Las demandas extremas que enfrentamos en la pista de carreras resaltan muy rápidamente cualquier punto débil y alientan a los ingenieros a buscar nuevas y mejores soluciones”.

Para los ingenieros de Weissach, este principio rector es tan aplicable hoy como lo era en aquel entonces. Las enormes presiones de las carreras de autos exigen soluciones que eventualmente desembocan en el desarrollo de vehículos de carretera.

Toda la evolución tecnológica queda representada en el volante. Los volantes estándar de los autos deportivos Porsche de uso diario fueron instalados por primera vez en los autos de carreras de la marca Stuttgart a mediados del siglo pasado.

Incluso el legendario Porsche 917 de las 24 Horas de Le Mans no tenía un solo botón o función de visualización en el volante.

En solo 20 años, un aro cubierto de cuero se transformó en un controlador multifuncional. Los conductores del último Porsche 911 RSR tienen a su disposición 30 funciones en el volante que, cuando son activadas en ciertas combinaciones, pueden movilizar otras funciones. En Weissach, dos especialistas trabajan para encontrar nuevas soluciones para aún más opciones de configuración, así como mayor comodidad.

En 2001, a los Porsche que disputaron la Carrera Cup les fue instalado un botón en el volante para activar la comunicación por radio, mientras que para 2004 los Porsche 911 GT3 RSR inscritos en la American Le Mans Series ya contaban con seis controles en el volante. En esa época los interruptores y botones eran instalados en volantes modificados para autos de carreras disponibles comercialmente El diseño en esta etapa jugaba un papel insignificante.

Con el paso del tiempo y a medida que continuaban los progresos en esta área el diseño cobró una importancia creciente. La disposición de todas las funciones se convirtió en una prioridad máxima para que los pilotos pudieran usar el volante de la manera más intuitiva posible. “Es como ver la televisión en casa”, dijo Pascal Zurlinden. “Los controles remotos del televisor son mejorados constantemente con nuevos botones, con apps, con Amazon Prime, etcétera. A pesar de ello, los aprendemos a usar rápidamente de forma natural. Si utilizo un modelo distinto de la misma marca, sé inmediatamente cómo utilizarlo. Y eso es también lo que hacemos en Porsche. Gracias a que el esquema sigue siempre el mismo patrón, los pilotos no tienen problema en pasar de un modelo de vehículo a otro”.

Los pilotos juegan un papel esencial en la ubicación de los controles. Ellos proporcionan información crucial durante la etapa de desarrollo para asegurar la mejor ergonomía posible. El primer paso es el posicionamiento de las cuatro funciones más importantes: los botones para el limitador de velocidad del pit lane, para situaciones de bandera amarilla general, así como los de on/off para el motor y la radio. Las otras funciones operativas son añadidas a continuación, siguiendo una lista de prioridades. En el proceso, los desarrolladores deben tener en cuenta que algunas de las funciones tienen que ser activadas a través de combinaciones designadas (una cosa parecida a los comandos Ctrl+Alt+Del en un computador personal).

Los pilotos están involucrados en el diseño correcto desde el primer día.“Es fácil de memorizar, por lo que te puedes concentrar por completo en la conducción”, dijo el piloto oficial de Porsche Matt Campbell (Australia).

En las últimas décadas los volantes han cambiado significativamente en términos de funcionalidad y manejo. La forma y los materiales utilizados también han sido modificados en múltiples ocasiones, pasando del volante circular hecho de madera hasta el realizado sobre una base de acero, con una forma que se parece a la figura horizontal de los mandos de un avión moderno. “Cuando comparas un volante antiguo con uno nuevo es difícil creer que los modelos actuales sean incluso más livianos que los viejos, a pesar de todos los controles, pantallas y electrónica que llevan. Esto se consigue gracias al uso de aluminio y fibra de carbono”, dijo Pascal Zurlinden.

Los volantes de un auto de competición moderno se pueden quitar con facilidad para permitir a los pilotos entrar y salir de forma rápida y segura. La conexión entre el volante y la electrónica del vehículo es hecha mediante una interfaz llamada CAN. “El flujo de datos se transmite en ambas direcciones a través de un solo cable. Es fascinate”, concluyó Zurlinden.