Dhymar Cohen
17 abril, 2013

Hundiendo en el suelo marino una escultura del Volkswagen Beatle, conocido en nuestro país con el festivo sobrenombre de “Cepillo”, la casa alemana está sellando su compromiso azul por todos los puntos cardinales donde circulan sus modelos. Así lo hizo en el parque nacional marino de la península de Yucatán, en México, depositando ofrendas para mostrar así, frente a la opinión pública mundial, su imperioso compromiso ambiental.

Think Small: la Mesura y el Ahorro

En realidad, es una interesante historia para contar con beneplácito. Primeramente, Think Small fue el grito de guerra del Grupo Volkswagen que dio inicio a una evolución de la conciencia sobre los límites del medio ambiente. Con este toque de trompeta, Volkswagen  ponía una suerte de reto al tradicional dicho de ‘Think Big’ (Piensa en Grande), para mejor pensar con el sello de la mesura y el ahorro desde que aquel primer Beetle logró su meta: llevar la ecología y el ahorro de recursos a ser parte estelar del discurso Volkswagen . Eso ocurrió hace décadas.

Hoy, Think Blue ha dado un paso más allá, y desde hace tres años promueve, con acertado nombre de campaña, un cambio de actitud de la persona respecto a su sociedad industrial.

Haciendo una retrospectiva recordemos que, en su origen, la Bandera Azul fue y sigue siendo un distintivo otorgado anualmente por la Fundación Europea de Educación Ambiental a las playas y puertos que cumplen una serie de condiciones ambientales en sus instalaciones. Dado su gran peso, el criterio azul se extendió a más de treinta países de Europa, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Canadá y el Caribe. Y ya no sólo tiene que ver con el cumplimiento de normas ambientales en puntos geográficos muy sensibles, sino también el concepto “Azul” ha trascendido para calificar el buen comportamiento corporativo de industrias y empresas. En el terreno de los hechos, Volkswagen  ha venido siendo muy coherente con los conceptos que enarbola con el azul, estableciendo pautas sobre cómo fabricar vehículos eficientes. Desde entonces, pasando por el Polo BlueMotion, que inicia la era de las llamadas ‘marcas ambientalistas’ al presumir de sus 87g de CO2 por kilómetro, hasta la próxima generación del Golf, que estrenará el sello de las tecnologías ‘e-Motion’de Volkswagen , la empresa alemana ha llevado perseverantemente a la práctica su proyecto ecológico. Luego entonces, se trata de un movimiento, buscando sintonizar armónicamente con un planeta en problemas.

El Desarrollo Sostenible sí es Posible

De este modo, Volkswagen  es una de las grandes empresas que ha venido demostrando que en medio de la complejidad Industria-Medio Ambiente, el desarrollo sostenible sí es posible. Las innovaciones tecnológicas que todos y cada uno de los modelos BlueMotion exhiben, como el eficiente uso del combustible, y las mejoras en los sistemas de propulsión, son el resultado y, a la vez, la motivación para implementar proyectos como ThinkBlue. Symphony, o como difundir la propuesta ambientalista internacionalmente.

ThinkBlue.Factory como sus palabras indican, por otra parte, promueve la campaña responsable de las actividades ecológicamente sostenibles desde los centros de producción. Alemania, uno de los países más industrializados del mundo, viene cambiando de actitud desde antes de esos años sesenta, que reclamaron no sólo la democratización de la movilidad en todo el mundo, con el Escarabajo, sino también la aceptación inteligente de los desafios ya impostergables que tenía la industría automotriz frente al Medio Ambiente.

Nuestro Planeta es Azul

Tras esta suma de logros indiscutibles, es presciso decir que Volkswagen fue reconocida como Germany´s greenest brand en el 2012. Los jurados deliberan con datos en la mano, con estadísticas por los autos fabricados en serie. Con el premio viene el metamensaje fundamental de Think Blue: Es posible un cambio de actitud, de mentalidades. Es posible el desarrollo sostenible, es decir, es realizable la sociedad industrial que no contamine nuestros recursos naturales. Es posible una movilidad eficiente y duradera. Es posible la competencia bajo estrictos programas de producción sostenibles.

El siglo XXI ya no puede continuar siendo la sociedad de consumo que desperdicia sus materias primas. El derroche quedó atrás. La fábrica de basura de todos los días resulta insoportable, dando paso a la sociedad del bienestar, donde la casa Volkswagen  dice presente, haciendo viables sus vehículos, amigables con el medio ambiente. De este modo, la megaempresa automotriz alemana no dejó para mañana lo que pudo hacer hoy. Y lo hizo con plena conciencia, pensando ecológicamente.

Despues de todo, ante los ojos del universo, nuestro planeta es azul. Esto hay que preservarlo… azul por siempre.