Juan Carlos García
20 octubre, 2015

Uber es una empresa innovadora desde todo punto de vista. Su modalidad de negocios así lo demuestra, siendo hoy una exitosa compañía norteamericana que conecta pasajeros con conductores a través de una simple aplicación, permitiendo más posibilidades de transporte para los pasajeros y beneficios económicos para los conductores. Desde su fundación en 2009, Uber se ha extendido a casi 100 ciudades en todo el mundo y ahora la franquicia ha llegado a Santo Domingo.

Originaria de San Francisco, California, Uber ha revolucionado el transporte urbano en muchas de ciudades europeas y latinoamericanas. El director de Uber en el país, Ansell Borges, explicó que República Dominicana tiene ventajas comparativas que no han encontrado en otras ciudades de Latinoamérica y Europa, por lo que entiende que será más fácil ya que no existen muchas restricciones en la regulación del transporte privado.

“Nosotros trabajamos con los gobiernos para crear un espacio regulatorio” siempre que la regulación sea justa y beneficie al consumidor, apunta Borges, y afirma que ya ha sido estrenado en la ciudad de Puebla, en México. Borges señaló la seguridad del servicio, tanto para los conductores como para los usuarios, por lo que su propuesta para asociarse es estricta e incluye varios requisitos importantes en cuando al estado de los vehículos y los conductores.

En tanto a la protección de los pagos, agregó que en Uber todos los pagos se realizan con tarjeta de crédito o débito desde la misma aplicación; los lugares recorridos quedan registrados; la plataforma funciona previo registro y los conductores y usuarios pueden calificar el servicio recibido.

Borges confía en que el modelo de Uber sea aceptado fácilmente en el país porque funciona de manera similar a la de los taxis (en el país los vehículos no son propiedad de estas compañías), aunque –asegura- ofrecen mayor calidad.