Dhymar Cohen
24 enero, 2020

Zero Gravity es un prototipo presentado por diseñadores y arquitectos de prestigio internacional, que denota una gran imaginación y se centra tanto en el placer de “conducción” que ha de ofrecer el entorno lunar de baja gravedad como en los aspectos prácticos de llegar de A hasta B a través de un paisaje duro e inhóspito.

Zero Gravity es un vehículo monoplaza que se conduce como una motocicleta, pero que se vale de la levitación magnética para desplazarse por encima del suelo; una tecnología ya utilizada por Lexus en el mundo real para su singular proyecto de monopatín volador. Puede que sea una mákina futurista, pero se controla mediante el mismo tipo de comunicación directa que se da entre un jinete y su caballo; un nuevo concepto de Lexus denominado Tazuna –que en japonés significa riendas–. El resultado es que el usuario tiene la sensación real de conexión con la máquina, lo cual hace que cada trayecto lunar sea más placentero.

Quizá no sea un modelo de producción, aún, pero ha sido creado con una imagen impresionante por el equipo del estudio europeo de diseño avanzado ED2 de Lexus e incorpora todos los sellos de una “experiencia increíble” de la marca.

A pesar de que se desligaron de todas las normas habituales de la creación de vehículos premium, los diseñadores pudieron inspirarse directamente en su más reciente y rompedor trabajo, el futurista prototipo eléctrico Lexus LF-30 Electrified.

Todo surgió de un concurso de ideas acerca de cómo podría ser un futuro mundo lunar, convocado por la revista internacional de arte y diseño Document Journal. Se escogieron siete propuestas para su desarrollo en el ED2 y su inclusión en la Muestra de diseño lunar de la revista.

“El equipo de diseño tenía ya la mirada puesta más allá de la producción a corto plazo, en cómo la tecnología avanzada cambiaría la forma en que interactuamos con los vehículos”, explicó Ian Cartabiano, presidente de ED2.

“El proyecto lunar llegó en el momento oportuno, en mitad del desarrollo del LF-30, y el equipo tuvo la oportunidad de soñar a lo grande y de aplicar parte del lenguaje de diseño del interior del LF-30 a las propuestas de vehículos lunares”.